{"id":126,"date":"2015-05-08T18:11:13","date_gmt":"2015-05-08T16:11:13","guid":{"rendered":"http:\/\/retortillo.ink\/?page_id=126"},"modified":"2015-05-08T18:11:13","modified_gmt":"2015-05-08T16:11:13","slug":"dime-que-no-es-verdad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=126","title":{"rendered":"DIME QUE NO ES VERDAD"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>DIME QUE NO ES VERDAD<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 1<br \/>\nCuando el conserje del instituto golpe\u00f3 con los nudillos de su mano derecha dos veces en la puerta, la abri\u00f3 y, sin llegar a entrar en el aula, dijo: \u201c\u00bfda su permiso, se\u00f1orita?\u201d, se encontraba explicando el significado del poema de Quevedo, \u201cAmor m\u00e1s all\u00e1 de la muerte\u201d. Trataba de hacer comprender a sus alumnos que el verdadero amor perdura a pesar de la desaparici\u00f3n de la persona. Que el amor, si es AMOR (con may\u00fasculas), transciende. Fijaos cuando dice \u201cnadar sabe mi llama el agua fr\u00eda&#8230;\u201d<br \/>\n&#8211; S\u00ed, adelante. \u00bfQu\u00e9 sucede? &#8211; pregunt\u00f3 al ver la cara del conserje aparecer tras abrir la puerta.<br \/>\n&#8211; Que la llaman por tel\u00e9fono &#8211; dijo el Sr. Ruiz con voz firme y grave. Voz que hab\u00eda aprendido a utilizar en sus a\u00f1os de n\u00famero de la benem\u00e9rita. No siempre hab\u00eda sido conserje de instituto, antes hab\u00eda sido guardia civil. Poco tiempo despu\u00e9s de jubilarse, como la pensi\u00f3n apenas si le daba para ir tirando, solicit\u00f3 una plaza de conserje. Era normal en aquella \u00e9poca que les concedieran a los retirados de la guardia civil un puesto de trabajo en institutos, colegios y otros lugares de la administraci\u00f3n. Y a \u00e9l, como no pod\u00eda ser de otra manera, le concedieron la plaza de este instituto de la periferia.<br \/>\n&#8211; No sabr\u00e1 qui\u00e9n me llama &#8211; afirm\u00f3 Paula m\u00e1s que pregunt\u00f3 .<br \/>\n&#8211; S\u00ed, es su hermano.<br \/>\n&#8211; Voy \u2013 dijo con voz de enfadada por haberle interrumpido la explicaci\u00f3n.<br \/>\nSali\u00f3 de clase detr\u00e1s del conserje sin darse demasiada prisa. No pensaba que la llamada fuera importante. Hasta conserjer\u00eda, que era donde se encontraba el tel\u00e9fono desde el que hab\u00eda respondido a la llamada el Sr. Ruiz, hab\u00eda unos veinte metros. Desde que el conserje dej\u00f3 el tel\u00e9fono sobre la mesa y fue a avisar a Paula, hasta que esta contest\u00f3, no pasaron m\u00e1s de tres o cuatro minutos. Sin embargo, al hermano de Paula le parecieron horas.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, dime.<br \/>\n&#8211; Soy Diego.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, ya me ha dicho el conserje. \u00bfQu\u00e9 pasa? &#8211; Su tono de voz era fr\u00edo, no denotaba ninguna emoci\u00f3n, porque no pensaba que pudiera suceder nada extra\u00f1o.<br \/>\n&#8211; Es pap\u00e1. Le han ingresado en La Paz. Ha sufrido un infarto. Aparentemente est\u00e1 bien, pero nunca se sabe. A su edad cualquier cosa puede revestir gravedad. No hace falta que vengas enseguida pero he cre\u00eddo necesario que lo supieras. Ven cuando puedas.<br \/>\nPaula mir\u00f3 su reloj y vio que eran las doce y media. Le quedaba una clase por dar. As\u00ed es que dijo:<br \/>\n&#8211; Mi \u00faltima clase finaliza a la una y veinte. En cuanto acabe, voy para all\u00e1.<br \/>\n&#8211; Vale. Hasta luego entonces. Un beso.<br \/>\n&#8211; Un beso.<br \/>\nColg\u00f3 el tel\u00e9fono y volvi\u00f3 al aula. Mientras iba por el pasillo, cabizbaja y pensativa, imagin\u00e1ndose a su padre sobre la cama del hospital, sonaba el timbre que indicaba el final de la clase anterior y el comienzo de la siguiente. Entr\u00f3 en el aula, recogi\u00f3 sus cosas, sali\u00f3 y se fue a dar su siguiente clase.<br \/>\nDe su mente no se iba la imagen de su padre. \u201c\u00a1Un infarto, se repet\u00eda, es un infarto! Esperemos que salga de esta\u201d. Dio la clase lo mejor que pudo (aunque no ten\u00eda el \u00e1nimo para ello), sali\u00f3 del aula y, sin decir nada a nadie y sin pasar por la sala de profesores, se dirigi\u00f3 al aparcamiento; entr\u00f3 en el coche, arranc\u00f3 con cierta premura y a m\u00e1s velocidad de lo que estaba permitido, enfil\u00f3 el Paseo de Extremadura, lleg\u00f3 a la M\u201330, y veinte minutos despu\u00e9s estaba entrando en el aparcamiento del hospital \u201cLa Paz\u201d. Pregunt\u00f3 en informaci\u00f3n por la habitaci\u00f3n donde se encontraba su padre y subi\u00f3 para all\u00e1.<br \/>\nEra la 215. Abri\u00f3 la puerta y se encontr\u00f3 con su madre y con su hermano Diego. Mir\u00f3 directamente a la cama donde se supon\u00eda que deb\u00eda estar su padre pero no hab\u00eda nadie reposando en ella.<br \/>\n&#8211; A ver, contadme &#8211; dijo despu\u00e9s de darles un beso -. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 pap\u00e1? \u00bfQu\u00e9 ha sucedido? \u00bfC\u00f3mo ha sido?<br \/>\n&#8211; Pues nada, hija. Como suelen suceder estas cosas. Estaba en la librer\u00eda como todos los d\u00edas y de pronto se sinti\u00f3 mal. Cre\u00eda que se mor\u00eda: not\u00f3 el t\u00edpico dolor en el brazo izquierdo y una opresi\u00f3n en el pecho que apenas si le permit\u00eda respirar. Se lo dijo a Susana y esta, al ver el estado en que se encontraba, avis\u00f3 a una ambulancia, que vino enseguida, todo hay que decirlo, y a continuaci\u00f3n nos llam\u00f3 a nosotros. Bueno, primero a Diego y \u00e9l a m\u00ed.<br \/>\nMir\u00f3 de nuevo hacia la cama donde supon\u00eda que deber\u00eda estar su padre y volvi\u00f3 a preguntar:<br \/>\n&#8211; Y \u00bfd\u00f3nde lo tienen?<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 en la UCI &#8211; respondi\u00f3 su hermano.<br \/>\n&#8211; Pero \u00bfno me hab\u00edas dicho que no era grave?<br \/>\n&#8211; S\u00ed, eso fue lo que te dije. Pero no es verdad. \u00a1Est\u00e1 grave! M\u00e1s de lo que quisi\u00e9ramos. El m\u00e9dico que nos ha atendido al llegar nos ha dicho que ya en la ambulancia ha estado a punto de morir. Que conf\u00edan en que no se hayan producido lesiones graves en el coraz\u00f3n y que la parte necrosada sea m\u00ednima, o sea, que la cantidad de m\u00fasculo card\u00edaco perdido sea muy peque\u00f1a. Un punto a favor es la rapidez con la que ha sido atendido. Hay que esperar entre doce y veinticuatro horas a ver c\u00f3mo evoluciona.<br \/>\nPaula dio dos pasos y se puso a mirar por la ventana pues no quer\u00eda que la vieran llorar. Solo pensar que su padre pod\u00eda morirse, le llenaba el alma de tristeza. \u00a1Lo quer\u00eda tanto! Hab\u00eda pasado tan buenos momentos en sus brazos, sobre sus rodillas, jugando con \u00e9l, oy\u00e9ndole contar cuentos que se inventaba&#8230;<br \/>\n\u00a1Cuantas veces volv\u00eda la mirada hacia su ni\u00f1ez, se ve\u00eda en brazos de su padre riendo por las cosquillas que \u00e9l le hac\u00eda cuando le rozaba con sus dedos el costado! Si se pon\u00eda a recordar su infancia, la cara se le iluminaba de felicidad. Era cierto, para ella al menos, como dec\u00eda el poeta, que \u201ccualquier tiempo pasado fue mejor\u201d. Sentada en las piernas de su padre, mir\u00e1ndole fijamente a los ojos, cogidos de la mano (para que ella no se cayera), \u00e9l la desplazaba hacia adelante y hacia atr\u00e1s, mientras cantaba la canci\u00f3n \u201caserr\u00edn, a serrar maderitos de san Juan\u201d y ella re\u00eda y re\u00eda con todas sus fuerzas hasta que, cansada por el esfuerzo que le supon\u00edan las carcajadas que terminaba dando, ten\u00eda que refugiarse peg\u00e1ndose fuertemente a su pecho, al mismo tiempo que \u00e9l la abrazaba y cobijaba hasta sentir que se serenaba y entonces ella volv\u00eda a decir: \u201cotra vez, pap\u00e1\u201d. Y \u00e9l, despu\u00e9s de repetir el juego dos o tres veces, le dec\u00eda: \u201cYa estoy cansado, hija, luego jugamos otro poco\u201d. Y la dejaba de pie en el suelo y se iba a hacer sus cosas.<br \/>\nSe dio la vuelta y se encontr\u00f3 con la mirada de su hermano Diego. Y entonces cay\u00f3 en la cuenta de que faltaba Pablo, el menor de los tres hermanos. Por eso pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfPablo sabe algo?<br \/>\n&#8211; No le hemos localizado &#8211; dijo Diego -. No ha dormido en casa, a saber d\u00f3nde andar\u00e1. Ya sabes c\u00f3mo es.<br \/>\nPablo hab\u00eda llegado al mundo de los vivos cuando ya nadie le esperaba: un poco tarde y en un descuido, como sol\u00eda decir su madre. Era el que menos apego mostraba por la familia. Hac\u00eda su vida. Estaba soltero y no parec\u00eda que tuviera ganas de casarse. No le duraba una relaci\u00f3n m\u00e1s de dos o tres meses. Por otro lado, su vida era lo bastante bohemia como para que pocas mujeres estuvieran dispuestas a vivir a salto de mata como hac\u00eda \u00e9l, que tan pronto estaba en una ciudad de un pa\u00eds europeo como transitaba por las monta\u00f1as del Himalaya. No quer\u00eda ataduras, por eso no ten\u00eda trabajo fijo. Si trabajaba durante un tiempo y ahorraba algo, enseguida encontraba destino donde ir a gastar el dinero. Le apasionaba conocer otros pa\u00edses, otras culturas, otras formas de pensar. En el fondo era envidiado por sus hermanos, aunque nunca lo reconoc\u00edan en p\u00fablico, sobre todo Diego, que era el hijo formal y tradicional, que nunca dio un disgusto a sus padres, ni siquiera siendo un adolescente.<br \/>\nMientras su madre esperaba sentada en el sill\u00f3n que estaba al lado de la cama destinado al acompa\u00f1ante del enfermo y Diego daba peque\u00f1os paseos saliendo y entrando de la habitaci\u00f3n al pasillo, ella segu\u00eda mirando a trav\u00e9s de la ventana, ahora apoyada en la pared, de medio lado y con los brazos cruzados. Su mente no paraba quieta y volaba por el firmamento recogiendo im\u00e1genes suyas junto a su padre.<br \/>\nEstaba oscureciendo y se hab\u00eda puesto a llover intensamente. De pronto, comenz\u00f3 a observar a las personas que ve\u00eda deambular por la calle. Era algo que hac\u00eda con mucha frecuencia. Paula era una mujer so\u00f1adora. \u00a1Cu\u00e1ntas veces, en esas tardes oscuras y tristes del invierno en que llov\u00eda o el viento soplaba con fuerza y mov\u00eda las hojas de los \u00e1rboles, se sentaba en el sill\u00f3n que ten\u00eda colocado frente a la ventana del sal\u00f3n de su casa y observaba a la gente que pasaba por la calle! Entonces, dejaba que su imaginaci\u00f3n ideara una historia para cada uno de ellos.<br \/>\nY eso fue lo que comenz\u00f3 a hacer en este instante. El hombre con gabardina que entraba con rapidez en la tienda de ultramarinos de la esquina y apenas si le daba tiempo a cerrar el paraguas antes de introduc\u00edrselo por la nariz a la se\u00f1ora que sal\u00eda en ese mismo instante, por no querer mojarse apenas, era un se\u00f1or que hab\u00eda sido abandonado por su esposa, la cual se hab\u00eda ido con un joven rico y apuesto; y ahora deb\u00eda preparar la cena a sus hijos y, como no ten\u00eda costumbre, se le hab\u00eda olvidado comprar lo necesario.<br \/>\nEl chico que repart\u00eda paquetes y que, a pesar del chubasquero que le cubr\u00eda, se le ve\u00eda con el rostro y el cabello empapados por el agua, estaba tan enojado con su jefe que lo ahogar\u00eda all\u00ed mismo en el charco formado ante la puerta del comercio de ropa, llamado \u201cPozas\u201d, donde deb\u00eda entregar el paquete, y en el que hab\u00eda introducido los pies hasta los tobillos.<br \/>\nLa pareja de enamorados que iban juntitos, cobijados bajo el mismo paraguas y sonrientes a pesar del mal tiempo, iba sopesando si casarse por la iglesia o por el juzgado, teniendo en cuenta los gustos de las mam\u00e1s respectivas.<br \/>\nLos adolescentes, que pasaban corriendo sin miedo a mojarse porque ya estaban empapados, iban dando gritos porque llegaban tarde y por la emoci\u00f3n que les produc\u00eda saber que se iban a encontrar con las chicas del instituto con las que hab\u00edan quedado.<br \/>\nEsta manera de entretenerse haciendo volar la imaginaci\u00f3n era algo que hab\u00eda heredado de su padre. Cuando viajaban en el coche, siendo muy ni\u00f1a, por cada persona, casa o lugar que divisaban, el padre contaba una historia referente a cada uno de ellos. Ella al principio pensaba que su padre ten\u00eda poderes m\u00e1gicos y era capaz de ver a trav\u00e9s de los objetos. Pronto se dio cuenta de que lo que hac\u00eda era inventarse historias que por supuesto nada ten\u00edan que ver con la realidad. Pero a ella le encantaba escuchar a su padre. Era capaz de inventar sobre la marcha un cuento con tal de que comieran o cenaran. Y, aunque no siempre estaba en el momento de la comida, porque el trabajo no se lo permit\u00eda, no hab\u00eda noche, en que su padre estuviera en casa, que no les leyera un cuento antes de dormirse.<br \/>\nFue Diego el que sac\u00f3 a Paula de su ensimismamiento cuando dijo:<br \/>\n&#8211; Llevamos aqu\u00ed m\u00e1s de tres horas y a\u00fan nadie ha venido a decirnos qu\u00e9 es lo que pasa con pap\u00e1. Voy a bajar a recepci\u00f3n a preguntar.<br \/>\n&#8211; Tranquilo. Si algo no fuera bien, ya nos lo habr\u00edan comunicado. Las malas noticias llegan volando &#8211; dijo Paula con cierta resignaci\u00f3n -. Lo que deber\u00edamos hacer es buscar a Pablo y avisarle de que pap\u00e1 est\u00e1 en el hospital.<br \/>\n&#8211; Ya. Y \u00bfd\u00f3nde le avisamos? \u00bfeh? &#8211; dijo Diego bastante enojado -. \u00a1A saber d\u00f3nde andar\u00e1 el se\u00f1orito!<br \/>\n&#8211; Bueno, gu\u00e1rdate la mala uva para otro momento. No se trata de juzgar ahora la forma de vida de nuestro hermano. Sino de encontrarlo y decirle en qu\u00e9 situaci\u00f3n se encuentra pap\u00e1.<br \/>\n&#8211; Haced el favor de no discutir en mi presencia y menos en momentos como este &#8211; dijo la madre bastante compungida -. Bajad al pasillo de entrada y llamad desde la cabina a casa de Laura. Es la chica con la que sale \u00faltimamente. Quiz\u00e1 ella sepa algo. Toma, &#8211; y le dio a Paula la agenda donde ten\u00eda el n\u00famero de Laura apuntado &#8211; mira a ver cu\u00e1l es el n\u00famero, t\u00fa ves mejor que yo. Haz el favor.<br \/>\nEl tono de voz de la madre mostraba un gran cansancio. Quiz\u00e1 no f\u00edsico pero s\u00ed emocional. Aunque ante sus hijos procuraba aparentar una gran entereza, el temor a que sucediera lo peor y la incertidumbre que le supon\u00eda desconocer la situaci\u00f3n en que se encontraba su marido hac\u00edan que la desaz\u00f3n anidara e hiciera mella en su coraz\u00f3n.<br \/>\nElla, como hac\u00eda su hija, tambi\u00e9n recordaba los buenos momentos vividos con Germ\u00e1n. Se dec\u00eda a s\u00ed misma que a pesar de llevar juntos casi cuarenta a\u00f1os, a\u00fan se mostraban cari\u00f1o cada d\u00eda. Los hijos se maravillaban de que a pesar de haber cumplido los sesenta a\u00f1os, todav\u00eda se sent\u00edan con fuerzas para salir a cenar o asistir a espect\u00e1culos, que a ambos les encantaban, como la m\u00fasica, el cine o el teatro.<br \/>\n\u00c9l regentaba una librer\u00eda desde los veintis\u00e9is a\u00f1os, despu\u00e9s de invertir todo el dinero que gan\u00f3 trabajando, primero de chico de los recados en una zapater\u00eda y de camarero despu\u00e9s, desde los diecis\u00e9is a\u00f1os. Era una de las librer\u00edas m\u00e1s antiguas y de mayor prestigio de la zona centro. No hab\u00eda libro que solicitara un cliente que no estuviera ya registrado. Y si en alguna ocasi\u00f3n suced\u00eda lo que para \u00e9l era un desastre, que el libro a\u00fan no hubiera llegado, daba las \u00f3rdenes oportunas para que se subsanara el error de inmediato. Ten\u00eda clientes muy antiguos. Y a todos los conoc\u00eda por el nombre. Muchos pasaban por all\u00ed no para comprar sino simplemente para charlar un ratito con \u00e9l. Y ella, aunque no trabajaba en la librer\u00eda, los conoc\u00eda de tanto como su marido le hablaba de ellos y tambi\u00e9n porque en alguna ocasi\u00f3n, casi siempre por casualidad, hab\u00eda coincidido con ellos en la librer\u00eda.<br \/>\nFue una de las primeras librer\u00edas que puso en funcionamiento el pago a plazos. Y su marido se sent\u00eda orgulloso de ello, pues dec\u00eda que era la \u00fanica forma de que la cultura pudiera llegar a todo el mundo y sobre todo a los pobres. Pod\u00edas abrir una cuenta pagando una cantidad fija al mes, cada uno seg\u00fan su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, no menos de cien pesetas pero tampoco ten\u00eda que ser m\u00e1s, y te pod\u00edas llevar a casa los libros que quisieras, siempre que no superaran el doble del valor que ten\u00edas contratado. Para la mayor\u00eda de sus clientes era algo extraordinario poder disfrutar de esa posibilidad.<br \/>\nMientras do\u00f1a Rosario recordaba parte de sus andanzas con su marido, su hija Paula hab\u00eda bajado a la cabina de la entrada a llamar y ahora entraba por la puerta de la habitaci\u00f3n con noticias del hermano peque\u00f1o. Antes de que la madre pudiera preguntarle, ante la mirada de inquietud que denotaba la expresi\u00f3n de su rostro, Paula dijo:<br \/>\n&#8211; Ya lo encontr\u00e9. Efectivamente estaba en casa de la tal Laura. Ya est\u00e1 viniendo para ac\u00e1.<br \/>\n&#8211; Menos mal &#8211; alcanz\u00f3 a decir la madre con voz apenas audible.<br \/>\nPaula se dio cuenta de lo d\u00e9bil que se encontraba su madre por lo que le propuso ir a buscarle un caf\u00e9. Pero ella le contest\u00f3 que no quer\u00eda nada.<br \/>\nApenas media hora despu\u00e9s, lleg\u00f3 Pablo. Llevaba el pelo largo y vest\u00eda de manera informal; pantal\u00f3n vaquero y camisa a cuadros rojos y negros, demasiado informal para el gusto de la madre. \u201cVistiendo es un desastre, \u00a1pero es tan cari\u00f1oso!\u201d &#8211; sol\u00eda decir.<br \/>\n&#8211; Hola, mam\u00e1 &#8211; dijo a su madre al mismo tiempo que le daba un beso. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 pap\u00e1?<br \/>\n&#8211; \u00bfD\u00f3nde andas?, hijo, que no sabemos nada de ti. Hace que no vas por casa ni me acuerdo los d\u00edas. &#8211; Como no le contestaba, la madre continu\u00f3 : pues&#8230; \u00bfc\u00f3mo va a estar?, pues mal. \u00bfEs que no sabes lo que significa sufrir un infarto? &#8211; y el tono era de enfado y hasta de reproche, pero al mismo tiempo mezclado con un poso de dulzura y de cari\u00f1o que no pas\u00f3 desapercibido para Diego.<br \/>\nPablo no contest\u00f3 a su madre, fue hacia la ventana donde se hallaba Paula y le dio un beso, mientras que salud\u00f3 con un \u201chola\u201d a Diego.<br \/>\nVisto desde fuera, se dir\u00eda que no parec\u00edan tener muy buena sinton\u00eda los dos hermanos. Y era cierto. Diego, que siempre hab\u00eda sido el hijo perfecto, no ve\u00eda con buenos ojos a su hermano Pablo, el pasota, el moderno, el que hac\u00eda lo que le daba la gana y nadie le reprochaba nada. Como era un \u201cartista\u201d. Y es que a cualquier cosa en su casa llamaban artista. \u201c\u00a1Porque hab\u00eda asistido durante algunos a\u00f1os a clase de guitarra en el conservatorio de m\u00fasica! &#8211; sol\u00eda decir con frecuencia -. No me jodas, menudo artista; lo que pasa es que es un caradura y se aprovecha de las circunstancias\u201d. Y estaba seguro de que todo se deb\u00eda a que era el menor, a que hab\u00eda llegado a esta familia cuando ya nadie le esperaba y sobre todo, a que era el ni\u00f1o bonito de su madre.<br \/>\nA \u00e9l, en cambio, nunca le pasaron ni una. Si alguna vez trajo alguna nota menor de un notable, fue reprendido como si hubiera suspendido. A su hermano, (Paula sacaba buenas notas tambi\u00e9n) nunca le re\u00f1\u00edan aunque suspendiera cuatro o m\u00e1s asignaturas. \u201cYa las sacar\u00e1\u201d, dec\u00eda la madre, \u201ca\u00fan es muy ni\u00f1o\u201d. \u201cY as\u00ed le ha ido, que a los veinticinco a\u00f1os a\u00fan no ha terminado una carrera de risa como es psicolog\u00eda\u201d.<br \/>\nPablo se sent\u00f3 a los pies de la cama y todos se miraron unos segundos, como esperando que alguien rompiera el silencio que empezaba a ser un poco desagradable. Pero no hizo falta, pues en esos mismos instantes entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n una enfermera para avisarles de que pod\u00edan marcharse a casa, pues \u201cel enfermo permanecer\u00eda en la UCI hasta ma\u00f1ana por lo menos. No se hab\u00eda producido ninguna novedad y segu\u00eda estable dentro de la gravedad.\u201d<br \/>\n&#8211; \u00bfNo le podr\u00edamos ver, aunque fuera un momento? &#8211; pidi\u00f3 la madre casi con tono de s\u00faplica.<br \/>\n&#8211; Ahora no es posible, se\u00f1ora. Lo siento. Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, de once a doce, si los m\u00e9dicos lo permiten, podr\u00e1n pasar de uno en uno a ver al enfermo &#8211; dijo casi con cierta pena de que las normas fueran as\u00ed.<br \/>\n&#8211; Nos vamos, entonces, dijo Diego, dirigi\u00e9ndose a todos &#8211; que por algo era el hermano mayor -. Vamos, mam\u00e1, volvemos a casa. Aqu\u00ed ya no hacemos nada.<br \/>\n&#8211; Y en casa \u00bfqu\u00e9 voy a hacer? &#8211; contest\u00f3 enfadada -. Yo quiero estar al lado de tu padre.<br \/>\n&#8211; Ya has o\u00eddo a la enfermera. Hasta ma\u00f1ana no podremos verle. \u00bfPara qu\u00e9 quieres quedarte aqu\u00ed? Si pudieras ayudar en algo&#8230; Haces lo mismo en casa que si permanecieras aqu\u00ed.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien, vamos &#8211; dijo resignada .<br \/>\nLos cuatro salieron de la habitaci\u00f3n precedidos de la enfermera, que se despidi\u00f3 amablemente. Paula le dijo a Pablo si quer\u00eda que le acercara a alg\u00fan sitio. Ella iba a su casa pero, no ten\u00eda prisa, pod\u00eda llevarle donde dijera.<br \/>\n&#8211; De acuerdo &#8211; dijo-. Ll\u00e9vame a casa de Laura.<br \/>\nYa dentro del coche, Pablo pregunt\u00f3 a su hermana si era grave la cosa.<br \/>\n&#8211; Bueno, el m\u00e9dico que ha hablado con mam\u00e1 y con Diego ha dicho que hay que esperar a ver cu\u00e1nta cantidad de m\u00fasculo card\u00edaco ha sufrido da\u00f1o. Las pr\u00f3ximas horas son fundamentales: si no empeora, es posible que salga con bien y con m\u00ednimas secuelas.<br \/>\nComo Pablo no hablaba, Paula volvi\u00f3 la mirada hacia su hermano y pudo ver con cierto estupor que estaba llorando.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 pasa, Pablo? &#8211; le dijo con cari\u00f1o, al mismo tiempo que posaba su mano sobre su hombro -. Tranquilo, que pap\u00e1 no va a morir. Es fuerte y saldr\u00e1 de esta, ya lo ver\u00e1s.<br \/>\nMir\u00f3 hacia el frente, atenta a la conducci\u00f3n, durante unos instantes, justo los que necesit\u00f3 para enjugarse tambi\u00e9n las l\u00e1grimas que hab\u00edan acudido a sus ojos al ver a su hermano llorar. Repuesta, dijo:<br \/>\n&#8211; Y yo que siempre he pensado que eras insensible&#8230; Y resulta que el ni\u00f1o tiene corazoncito&#8230; &#8211; y se puso a re\u00edr.<br \/>\nPaula no se esperaba la reacci\u00f3n de su hermano, pues lo dijo casi en tono de broma. Pero a \u00e9l no le gust\u00f3 nada o\u00edrle decir que no era sensible.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 sabes t\u00fa de m\u00ed? \u00bfAlguna vez te has preocupado por m\u00ed? \u00a1C\u00f3mo vas a saber lo que siento o dejo de sentir! Mira, Paula, durante todos estos a\u00f1os, he deambulado por la casa sin que nadie pareciera verme. Si tropezabais conmigo, como pod\u00edais hacer con un mueble o cualquier objeto, me dabais un empuj\u00f3n para que no molestara. Nunca fui tenido en cuenta. S\u00ed, ya s\u00e9 que soy el menor de los tres, que hay una cierta diferencia de edad, pero eso era antes, ahora ya no hay tanta, estoy a punto de cumplir veinticinco a\u00f1os, pero segu\u00eds sin tenerme en consideraci\u00f3n, para vosotros sigo siendo un mueble. Me acuerdo de que en una ocasi\u00f3n, siendo ya mayor de edad, desaparec\u00ed tres d\u00edas y nadie not\u00f3 mi ausencia. Bueno, mam\u00e1 fue la \u00fanica que me ech\u00f3 en falta. O aquella otra vez, cuando estaba en 3\u00ba de BUP y me fui de viaje de fin de estudios durante una semana, cuando regres\u00e9, ninguno de los dos, ni t\u00fa ni Diego, me preguntasteis qu\u00e9 tal lo hab\u00eda pasado. Ni os hab\u00edais enterado de que hab\u00eda estado fuera una semana. \u00a1Incre\u00edble!<br \/>\nPaula decidi\u00f3 esperar unos segundos antes de reanudar la conversaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; As\u00ed que ya vas a cumplir veinticinco a\u00f1os. Pronto me alcanzar\u00e1s, si sigues cumpliendo. Yo a\u00fan tengo treinta y dos &#8211; y sonre\u00eda mientras le miraba de reojo sin dejar de prestar atenci\u00f3n a la conducci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; A veces las apariencias enga\u00f1an, o mejor dicho, a veces hay que aparentar algo que no se es, sobre todo cuando sientes que eres poca cosa para los dem\u00e1s. Como te ves desplazado, haces como que no te importa nadie nada, aunque todo es una pose producto del aislamiento en el que te encuentras.<br \/>\n&#8211; No digas eso, Pablo, por dios. T\u00fa sabes que te queremos much\u00edsimo. Lo que pasa es que es cierto que muchas veces no somos conscientes del da\u00f1o que hacemos. Es decir, que no nos damos cuenta de que el no aprecio es peor que el desprecio, que dice el refr\u00e1n. &#8211; Hubo otro silencio hasta que Paula dijo: \u00a1lo siento si te he hecho da\u00f1o!<br \/>\n&#8211; Bueno, no te preocupes. Quiz\u00e1 me he puesto un poco melodram\u00e1tico. Tampoco ha sido para tanto. La situaci\u00f3n es propicia para el lamento, \u00a1eso es todo!<br \/>\n&#8211; A todo esto, no me has dicho d\u00f3nde tengo que llevarte. \u00bfD\u00f3nde vive la tal Laura?<br \/>\n&#8211; Ya te has pasado. Ten\u00edas que haber tomado la salida de Ram\u00f3n y Cajal. Sal en Parque de las Avenidas y nos vamos a un pub que conozco a tomarnos una cerveza.<br \/>\n&#8211; Estando pap\u00e1 en la UCI&#8230; No te parece un poco&#8230;<br \/>\n&#8211; Un poco&#8230; \u00bfdesconsiderado, quieres decir? \u00bfT\u00fa crees que le disgustar\u00eda saber que nos vamos a beber unas cervezas a su salud con lo que le gusta a \u00e9l la cerveza?<br \/>\n&#8211; No, seguro que no le molestar\u00eda. Bueno, lo que le gustar\u00eda es poder tom\u00e1rsela con nosotros. Pero nos bebemos una r\u00e1pida que no quiero llegar muy tarde a casa, que ma\u00f1ana tengo clase a primera hora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; DIME QUE NO ES VERDAD Cap\u00edtulo 1 Cuando el conserje del instituto golpe\u00f3 con los nudillos de su mano derecha dos veces en la puerta, la abri\u00f3 y, sin llegar a entrar en el aula, dijo: \u201c\u00bfda su permiso, se\u00f1orita?\u201d, se encontraba explicando el significado del poema de Quevedo, \u201cAmor m\u00e1s all\u00e1 de la &hellip; <a href=\"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=126\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIME QUE NO ES VERDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/126"}],"collection":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=126"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/126\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}