{"id":132,"date":"2015-05-19T18:40:20","date_gmt":"2015-05-19T16:40:20","guid":{"rendered":"http:\/\/retortillo.ink\/?page_id=132"},"modified":"2015-05-19T18:40:20","modified_gmt":"2015-05-19T16:40:20","slug":"dime-que-no-es-verdad-final-cap-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=132","title":{"rendered":"DIME QUE NO ES VERDAD (FINAL CAP. 2)"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><\/strong><\/em><\/p>\n<p>Paula dej\u00f3 a su hermano en casa de su novia y continu\u00f3 viaje hasta la suya. Eran m\u00e1s de las once de la noche cuando introdujo la llave en la cerradura de la puerta de entrada. Con las cervezas que hab\u00eda bebido apenas si ten\u00eda hambre, as\u00ed que se tom\u00f3 un vaso de leche caliente y se acost\u00f3. Se puso el coj\u00edn sobre la almohada para estar m\u00e1s c\u00f3moda y se dispuso a leer un rato antes de dormir como hac\u00eda todos los d\u00edas.<br \/>\nLe cost\u00f3 cerciorarse de que el sonido que escuchaban sus o\u00eddos era real y no un sue\u00f1o. Por eso, cuando fue consciente de que era su tel\u00e9fono el que sonaba, se sobresalt\u00f3 sobremanera. Sab\u00eda perfectamente de d\u00f3nde proced\u00eda la llamada. Cuando descolg\u00f3 el auricular, intu\u00eda que era su madre o su hermano Diego quien llamaba. \u00bfQui\u00e9n, si no, pod\u00eda hacerlo a esas horas?<br \/>\nEra Diego y de un modo lac\u00f3nico dijo:<br \/>\n&#8211; Han llamado del hospital. Pap\u00e1 est\u00e1 grave. Debemos ir para all\u00e1.<br \/>\n&#8211; No me jodas, Diego. Pero \u00bfpor qu\u00e9? Si dicen que est\u00e1 grave, seguro que ya se ha muerto.<br \/>\n&#8211; No digas estupideces y v\u00edstete r\u00e1pido. Se ha producido un empeoramiento simplemente. Cuando lleguemos, sabremos con exactitud el estado real de pap\u00e1.<br \/>\nColg\u00f3 el tel\u00e9fono y se puso a buscar la ropa m\u00e1s adecuada para el momento. Apenas si los nervios le dejaban elegir. Dudaba entre ponerse pantalones o falda. Entre color claro u oscuro. Al mismo tiempo que rebuscaba en el armario, se le iban llenando los ojos de l\u00e1grimas al pensar que su padre se estaba muriendo si no lo hab\u00eda hecho ya. Era demasiado pronto, se dec\u00eda, para irse as\u00ed tan de repente. Por fin decidi\u00f3 que lo mejor era ponerse un pantal\u00f3n gris y una blusa azul claro, encima de la cual se coloc\u00f3 una chaqueta azul marino que le gustaba mucho a su padre y que siempre le dec\u00eda que estaba muy guapa con ella. Se duch\u00f3 lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudo, se visti\u00f3 y sali\u00f3 disparada hacia el garaje en busca de su coche. Cuando lleg\u00f3 al hospital, ya estaba all\u00ed su madre y su hermano Diego. Lo primero que hizo fue preguntar si les hab\u00edan dicho algo ya. Respondieron que s\u00ed, que les hab\u00edan comentado que el motivo de llamarles era porque efectivamente se encontraba peor, hab\u00eda sufrido una angina, pero que hab\u00edan logrado estabilizarlo y en estos momentos se encontraba mejor.<br \/>\nRepuestos del sofoco inicial y algo m\u00e1s tranquilos ya, Paula pregunt\u00f3 si Pablo sab\u00eda algo. Como le dijeron que no lo hab\u00edan avisado, volvi\u00f3 a bajar a la cabina del pasillo de entrada al hospital y lo llam\u00f3 a casa de Laura. Pareci\u00f3 no dar cr\u00e9dito a sus palabras, aunque termin\u00f3 por aceptar la realidad tal cual era.<br \/>\n&#8211; No fastidies, pero si anoche estaba bien&#8230; Vale, voy para all\u00e1.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo vas a venir, si ahora no hay metro?<br \/>\n&#8211; No creo que a Laura le importe llevarme. Y si no, tomar\u00e9 un taxi.<br \/>\n-Vale, de acuerdo. Date prisa.<br \/>\nVolvi\u00f3 a la habitaci\u00f3n con su madre y con su hermano. Su madre le pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfHas hablado con Pablo?<br \/>\n&#8211; S\u00ed, mam\u00e1. Ya est\u00e1 de camino.<br \/>\nDo\u00f1a Rosario era m\u00e1s bien peque\u00f1a, aunque de car\u00e1cter fuerte. Como todas las mujeres de su generaci\u00f3n, no se arredraba ante las dificultades. Hab\u00eda luchado codo con codo con su marido para mantener a sus tres hijos, a los que hab\u00edan dado estudios, incluso en \u00e9pocas en las que la librer\u00eda no vend\u00eda ni una resma de papel de carta. Ella solo trabajaba en casa pero en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n hab\u00eda tenido que ir a ayudar a su marido, sobre todo en las fiestas de navidad o en el comienzo del curso escolar. Y hasta que pudieron contratar a una persona que se encargaba de limpiar el local, era ella la que todos los domingos se encargaba de adecentarlo.<br \/>\nSe sent\u00eda orgullosa de su marido y de ella misma. Le ven\u00eda a la mente ahora aquellos a\u00f1os en los que no pod\u00edan vender ciertos libros que estaban censurados, y c\u00f3mo Germ\u00e1n llegaba a casa tan contento porque hab\u00eda conseguido de Par\u00eds, Londres o de Buenos Aires, a trav\u00e9s de alg\u00fan amigo que hab\u00eda viajado hacia all\u00ed, tal o cual libro. Una noche lleg\u00f3 euf\u00f3rico porque hab\u00eda conseguido varios ejemplares de la \u201cAntolog\u00eda Rota\u201d del poeta Le\u00f3n Felipe. No digamos ya si le hab\u00edan tra\u00eddo alg\u00fan libro de los catalogados como marxistas. Disfrutaba cuando alg\u00fan joven melenudo y con barba, vestidos con aquellas trencas de pana tan horribles y con la bolsa de lona donde guardaban sus cosas, colgada del hombro, le ped\u00eda con voz apenas audible: \u201c\u00bftiene \u201cLos conceptos elementales del materialismo hist\u00f3rico\u201d de Marta Harnecker?\u201d O cuando solicitaban \u201cEl manifiesto del partido comunista\u201d de Carlos Marx. Ten\u00eda a gala saber que su librer\u00eda era una de las pocas que se atrev\u00eda a hacer frente a la censura del r\u00e9gimen vendiendo libros que estaban prohibidos en Espa\u00f1a. \u201cS\u00f3lo con cultura se puede vencer a las dictaduras\u201d &#8211; sol\u00eda decir cuando alguien le preguntaba que por qu\u00e9 se arriesgaba a que le cerraran la librer\u00eda si un d\u00eda le pillaban vendiendo esos libros prohibidos.<br \/>\nEn estas estaba, cuando apareci\u00f3 su hijo Pablo.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo has venido, hijo?<br \/>\n&#8211; Me ha tra\u00eddo Laura.<br \/>\n&#8211; \u00bfNo ha querido entrar?<br \/>\n&#8211; Es un poco t\u00edmida. A\u00fan no os conoce. Con el tiempo&#8230;<br \/>\n&#8211; S\u00ed, claro, hijo. No pasa nada. Es natural que no desee a\u00fan tener relaci\u00f3n con nosotros. Ya llegar\u00e1 el momento. \u00bfCu\u00e1nto tiempo llev\u00e1is saliendo?<br \/>\n&#8211; Poco. Unos meses&#8230; tres o cuatro&#8230; No s\u00e9&#8230; Pero, qu\u00e9 m\u00e1s da, mam\u00e1. A qu\u00e9 viene ahora este interrogatorio.<br \/>\n&#8211; Por nada. Por matar el tiempo. Estoy cansada de estar en este hospital sin poder ver a tu padre. No tienen consideraci\u00f3n con la gente. Te meten en una habitaci\u00f3n y ah\u00ed te pudras. No te dicen si la cosa va bien o mal. Tantas horas sin saber nada a m\u00ed me crispa los nervios. Diego, vete a ver si te dicen algo. Porque, como vaya yo, la voy a liar; \u00a1ya me estoy hartando!<br \/>\n&#8211; Tranquila, mam\u00e1. Ir\u00e9 yo. Tampoco hace tanto tiempo que nos dieron noticias de c\u00f3mo estaba.<br \/>\n&#8211; Llevamos m\u00e1s de tres horas aqu\u00ed sentados como pasmarotes.<br \/>\nEl enfado de la madre iba en aumento. Y el caso es que se daba cuenta de que no ten\u00eda raz\u00f3n para ponerse as\u00ed. Sin embargo, cada vez se encontraba m\u00e1s irritada. Paula viendo el estado en que se hallaba su madre, quiso tranquilizarla.<br \/>\n&#8211; A\u00fan no se han cumplido las veinticuatro horas desde que le dio el infarto, mam\u00e1. Quiz\u00e1 es por eso por lo que no se atreven a decirnos nada concreto. Piensa que, si aguanta bien las primeras horas, tiene m\u00e1s posibilidades de seguir viviendo.<br \/>\nLa madre se la qued\u00f3 mirando sin emitir palabra pero con cara de no creerse lo que le dec\u00eda. Algo en su interior le estaba susurrando que no iban bien las cosas. Mov\u00eda la cabeza de un lado para otro mientras miraba al suelo y dibujaba en su rostro un gesto de preocupaci\u00f3n.<br \/>\nLlevaban unos minutos en absoluto silencio, cada uno rumiando sus propios pensamientos, cuando una enfermera apareci\u00f3 en la puerta de la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Les llama el doctor Cebri\u00e1n. Que hagan el favor de pasar a su despacho. Vengan conmigo, por favor.<br \/>\n&#8211; \u00bfPasa algo, se\u00f1orita? &#8211; pregunt\u00f3 la madre preocupada.<br \/>\n&#8211; No le puedo decir, se\u00f1ora. Solo s\u00e9 que tengo que llevarles al despacho del doctor Cebri\u00e1n, como les he dicho.<br \/>\nAl llegar, les abri\u00f3 la puerta y les invit\u00f3 a entrar. Sentado detr\u00e1s de la mesa se encontraba un m\u00e9dico, con aspecto de ser muy joven. Les se\u00f1al\u00f3 las sillas que hab\u00eda delante de su mesa para que se sentaran &#8211; cosa que solo hicieron la madre y Paula, los hermanos prefirieron permanecer de pie.<br \/>\nSin m\u00e1s pre\u00e1mbulos comenz\u00f3 a hablar.<br \/>\n&#8211; Les he mandado llamar porque es mi deber comunicarles que el enfermo no se encuentra bien. Hemos hecho todo lo que se puede hacer en estos casos pero no hemos obtenido \u00e9xito y no hay mejor\u00eda. Tememos que en no mucho tiempo se produzca un fatal desenlace.<br \/>\nPaula mir\u00f3 a su madre y vio que estaba a punto de ponerse a llorar, as\u00ed que se abraz\u00f3 a ella sin decir una palabra, pues tambi\u00e9n ella estaba llorando.<br \/>\nEn ese momento llam\u00f3 a la puerta un enfermero y simplemente con la mirada y el movimiento negativo de cabeza le vino a decir que el fatal desenlace ya se hab\u00eda producido. No hizo falta que el m\u00e9dico a\u00f1adiera nada m\u00e1s. Todos los all\u00ed presentes comprendieron el mensaje que el enfermero hab\u00eda transmitido sin emitir palabra alguna.<br \/>\nPablo fue el primero en salir del despacho del doctor despu\u00e9s de dar un pu\u00f1etazo en la pared y soltar una maldici\u00f3n. Diego observaba a su madre y hermana con la mirada perdida sin saber muy bien qu\u00e9 es lo que deb\u00eda hacer. Vio que se levantaban de la silla y sal\u00edan, as\u00ed que \u00e9l las acompa\u00f1\u00f3 hasta el pasillo. Pablo estaba mirando hacia la calle a trav\u00e9s de un gran ventanal, cuando sinti\u00f3 la presencia de su hermano detr\u00e1s de \u00e9l. Se volvi\u00f3 y pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfOs han dicho cu\u00e1ndo se podr\u00e1 ver a pap\u00e1?<br \/>\nDiego no respondi\u00f3, mir\u00f3 alrededor para ver si hab\u00eda alguna enfermera a quien pedir ayuda. Entonces vio al enfermero que les hab\u00eda dado la mala noticia y se dirigi\u00f3 a \u00e9l.<br \/>\n&#8211; Perdone. \u00bfCu\u00e1ndo podremos ver a mi padre?<br \/>\n&#8211; En cuanto est\u00e9 todo dispuesto, ser\u00e1 llevado a una sala del tanatorio.<br \/>\n&#8211; Gracias &#8211; respondi\u00f3. Y dirigi\u00e9ndose a su madre:<br \/>\n&#8211; Madre, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer ahora?<br \/>\nElla no estaba para solucionar asuntos de protocolo, as\u00ed que le encarg\u00f3 a \u00e9l que dispusiera todo lo necesario para que el funeral fuera sencillo pero digno de su padre. Le previno, eso s\u00ed, que deseaba un funeral en el que hubiera un acto religioso.<br \/>\nAunque sab\u00eda que su marido no era partidario de tales actos, y as\u00ed se lo hab\u00eda manifestado m\u00e1s de una vez, ella consideraba que era preferible no significarse ante los dem\u00e1s. Eso s\u00ed, pero sin misa.<br \/>\nCualquiera de los asistentes al funeral pudo darse cuenta de que la entereza con que la familia se hab\u00eda enfrentado a un hecho tan doloroso como es la muerte de un esposo o padre hab\u00eda sido extraordinaria y fuera de lo com\u00fan. El funeral fue muy sencillo, como quer\u00eda Rosario. La iglesia estaba llena. Paula sab\u00eda que su padre era conocido en el barrio y que ten\u00eda muchos amigos pero aquello sobrepasaba lo que se entiende por una asistencia normal a un evento de este tipo.<br \/>\nEl cura, siguiendo las pautas de la familia, dijo unas palabras de alabanza del muerto, rez\u00f3 un responso y despu\u00e9s el monaguillo ley\u00f3 la lectura m\u00e1s apropiada al momento: la muerte de L\u00e1zaro y su resurrecci\u00f3n posterior. El acto finaliz\u00f3 con la lectura por parte de Paula del poema de amor que m\u00e1s le gustaba y que estaba explicando en clase el d\u00eda en que su hermano le avis\u00f3 de que su padre hab\u00eda sufrido el infarto. Con este poema de Quevedo quiso expresar el amor que esposa e hijos le ten\u00edan. Con los primeros versos \u201cCerrar podr\u00e1 mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco d\u00eda y podr\u00e1 desatar esta alma m\u00eda hora a su af\u00e1n ansioso lisonjera\u201d, todos los presentes sintieron la emoci\u00f3n crecer dentro de su coraz\u00f3n. A medida que Paula iba recitando el resto del poema, iba tambi\u00e9n creciendo en ella la emoci\u00f3n y eso le provocaba un temblor de voz que presagiaba la inminencia del llanto. Temi\u00f3 por un momento no poder acabar de leer todo el soneto sin que las l\u00e1grimas anegaran sus ojos. Mas se repuso con los versos \u201cnadar sabe mi llama el agua fr\u00eda y perder el respeto a la ley severa\u201d. Sin embargo, la madre no pudo contener las l\u00e1grimas cuando escuch\u00f3 a Paula recitar los \u00faltimos versos del poema: \u201cmedulas que han gloriosamente ardido; su cuerpo dejar\u00e1, no su cuidado; ser\u00e1n ceniza, mas tendr\u00e1 sentido; polvo ser\u00e1n, mas polvo enamorado\u201d.<br \/>\nEl silencio que sigui\u00f3 a las palabras de Paula fue roto cuando todos los asistentes prorrumpieron en un fuerte aplauso como muestra de respeto y de cari\u00f1o hacia Germ\u00e1n.<br \/>\nEn el cementerio no se reuni\u00f3 una gran cantidad de gente. Aunque a Paula le llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n la presencia de un grupo de hombres de una edad similar a la de su padre, todos vestidos de oscuro y que en el momento de darle sepultura, se hab\u00edan acercado uno a uno al borde de la tumba y hab\u00edan depositado dentro de la misma una rosa roja. Se sinti\u00f3 orgullosa de su padre como tantas veces lo hab\u00eda estado en vida, pues consideraba que hab\u00eda sido un buen padre pero sobre todo una buena persona. \u201cPor eso, se dijo, ha venido tanta gente al funeral\u201d. El que no asisti\u00f3 fue su ex marido. Claro que tampoco le hab\u00eda llamado para dec\u00edrselo, aunque seguro que se pod\u00eda haber enterado por la prensa. Su hermano Diego hab\u00eda encargado publicar la esquela en varios peri\u00f3dicos de la ciudad. \u201cNo habr\u00e1 podido o no habr\u00e1 querido. \u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s da!\u201d<br \/>\nAquella noche Paula decidi\u00f3 quedarse a dormir en casa de su madre. Pensaba que podr\u00eda necesitar de sus servicios. En estas ocasiones, dicen los psic\u00f3logos, es bueno que las personas directamente implicadas en la p\u00e9rdida de un ser querido sientan la protecci\u00f3n de gente que se desenvuelve a su alrededor. Conviene que no les dejen a solas con sus pensamientos. A la madre le pareci\u00f3 bien, aunque le dijo que con la compa\u00f1\u00eda de Cecilia era suficiente. No obstante, acept\u00f3 con gusto sentir la presencia de su hija cerca.<br \/>\nDe nuevo en la que hab\u00eda sido su habitaci\u00f3n durante tantos a\u00f1os y en la que hab\u00eda sido tan feliz. Claro, que tambi\u00e9n record\u00f3 los d\u00edas en que la felicidad no era compa\u00f1era de viaje y tambi\u00e9n hab\u00eda dormido en su cama, como cuando decidi\u00f3 separarse de Jorge.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula dej\u00f3 a su hermano en casa de su novia y continu\u00f3 viaje hasta la suya. Eran m\u00e1s de las once de la noche cuando introdujo la llave en la cerradura de la puerta de entrada. 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