{"id":160,"date":"2015-07-29T17:53:53","date_gmt":"2015-07-29T15:53:53","guid":{"rendered":"http:\/\/retortillo.ink\/?page_id=160"},"modified":"2015-07-29T17:53:53","modified_gmt":"2015-07-29T15:53:53","slug":"anos-despues","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=160","title":{"rendered":"A\u00d1OS DESPU\u00c9S"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><\/strong><\/em><\/p>\n<p>A \u00d1 O S D E S P U \u00c9 S<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana sali\u00f3 de casa sin rumbo fijo. \u00bfA qui\u00e9n pod\u00eda llamar? Todas sus amigas ten\u00edan sus quehaceres y no era a ellas precisamente a quienes le apetec\u00eda ver. Demasiado ten\u00edan que soportarse cada vez que sus maridos decid\u00edan reunirse para celebrar no s\u00e9 qu\u00e9 evento o aniversario. Eran todas ellas tan insustanciales, tan poco inconformistas, tan despreocupadas de la realidad, si \u00e9sta no se circunscrib\u00eda a sus hijos, casa o marido, que reunirse con ellas le produc\u00eda un gran fastidio. Y no es que ella fuera un ejemplo de mujer independiente, progresista e intelectual. Pero al menos se consideraba una mujer que viv\u00eda siendo consciente tanto de lo que suced\u00eda en el mundo, como de las carencias que sufr\u00eda desde el d\u00eda en que decidi\u00f3 dejar de trabajar y cuidar de sus hijos, aunque luego s\u00f3lo tuvieran una hija, porque es lo m\u00e1s normal ahora, como dec\u00eda su marido. Adem\u00e1s para qu\u00e9 molestar a nadie. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda tener inter\u00e9s en conocer cu\u00e1l era su estado de \u00e1nimo? Pero \u00bfqu\u00e9 le suced\u00eda? \u00bfDe d\u00f3nde nac\u00eda esa tristeza que, por otro lado, era dulcemente oto\u00f1al? \u00bfEra quiz\u00e1s el vac\u00edo que ve\u00eda agrandarse entre ella y su marido y que ni siquiera su hija era capaz de llenar lo que le ten\u00eda sumida en la m\u00e1s absoluta y desesperada soledad? Cruz\u00f3 un sem\u00e1foro mientras mascullaba entre dientes: \u00a1Angustia metaf\u00edsica!, quiz\u00e1s.<br \/>\nCaminaba por la calle y sent\u00eda que la lluvia comenzaba a empapar la gabardina, que hab\u00eda elegido al salir de casa m\u00e1s como signo de coqueta elegancia que en previsi\u00f3n de que lloviera, sin que ello la molestara lo m\u00e1s m\u00ednimo. Parec\u00eda necesitar el frescor de las gotas de agua sobre su cabeza para as\u00ed insuflarse la energ\u00eda de la que ahora carec\u00eda. Sin embargo el fr\u00edo poco a poco se le fue introduciendo en el cuerpo y pens\u00f3 que un caf\u00e9 le sentar\u00eda bien.<br \/>\nFue desechando los bares que le parecieron peque\u00f1os y sucios, con el piso lleno de serr\u00edn (no entend\u00eda qu\u00e9 pretend\u00edan los due\u00f1os de los locales esparci\u00e9ndolo por el suelo los d\u00edas de lluvia: si que no se resbalaran los clientes o que estuviera m\u00e1s aseado el local, pues ninguna de las dos cosas cre\u00eda que se lograba con ello) hasta que eligi\u00f3 una cafeter\u00eda cuya entrada le atrajo porque le pareci\u00f3 extra\u00f1a: entre acogedora y amenazante. Hab\u00eda que bajar unos pelda\u00f1os, en franca pendiente, que le produjo una sensaci\u00f3n de angustia claustrof\u00f3bica (y que a punto estuvo de hacerle volver sobre sus pasos) cuando lleg\u00f3 abajo, pero que se difumin\u00f3 enseguida al contemplar a aquel individuo que la saludaba con una sonrisa entre dulce y rutinaria.<br \/>\nLe respondi\u00f3 al saludo maquinalmente y le pidi\u00f3 un caf\u00e9 con leche en respuesta a la pregunta de si quer\u00eda algo. Vuelto de espaldas, mientras manejaba los mandos de la cafetera, y embutido en aquella chaquetilla blanca (t\u00edpica de los camareros) no transmit\u00eda la serenidad que antes hab\u00eda cre\u00eddo apreciar. Era ancho de hombros y sus brazos, fuertes y \u00e1giles, contrastaban con su cara ani\u00f1ada y transparente. Su pelo negro y lacio estaba peinado con elegancia discreta y un poco vanidosa. No supo por qu\u00e9 pero se lo imagin\u00f3 en la cama. Desde no hac\u00eda mucho tiempo (\u00bfdesde que cumpli\u00f3 los cuarenta?) se sent\u00eda atra\u00edda por los hombres de menor edad que ella. Ser\u00e1 que con mi marido hacer el amor es como limpiar el polvo cada d\u00eda: siempre pasar el mismo pa\u00f1o y por los mismos rincones. \u00bfO ser\u00e1 que a esta edad necesitas sentirte viva y \u00e9sta es la forma m\u00e1s agradable y atractiva que existe de ver pasar la vida sin el agobio de querer adivinar el final que desconocemos?<br \/>\nCuando le hubo servido el caf\u00e9, le pregunt\u00f3 si quer\u00eda algo de reposter\u00eda, a lo que ella respondi\u00f3 de manera inconsciente que s\u00ed, aunque no le apetec\u00eda realmente. Pero la ten\u00eda absorbida la figura de aquel joven; se sent\u00eda extra\u00f1amente atra\u00edda por \u00e9l.<br \/>\nMientras tomaba el caf\u00e9, observ\u00f3 a su alrededor. Hasta entonces no hab\u00eda reparado en los dem\u00e1s parroquianos que la acompa\u00f1aban. En una esquina de la barra del bar se encontraba un se\u00f1or, ya entrado en a\u00f1os, al que le faltaba una pierna; y que, sentado sobre un taburete, con la muleta al lado y apoyado en la barra frente a una copa de vino tinto, compon\u00eda una rara figura. Parec\u00eda meditar (dios sabe sobre qu\u00e9 misterios) o quiz\u00e1s s\u00f3lo miraba el fondo de la copa sin pensar en nada. En una segunda ojeada dirigida hacia el suelo se encontr\u00f3 con un peque\u00f1o banco y un caj\u00f3n de limpiabotas con lo que el cuadro del buen se\u00f1or qued\u00f3 completo. A su izquierda se encontraban dos j\u00f3venes de unos veinte a\u00f1os que se susurraban palabras al o\u00eddo y se miraban amorosamente a los ojos. La verdad es que le dieron envidia, m\u00e1s por la escena amorosa que por la edad. No hab\u00eda nadie m\u00e1s. El resto del local lo llenaba una ligera penumbra que daba sensaci\u00f3n de intimidad.<br \/>\nEnsimismada en observar al camarero y dem\u00e1s acompa\u00f1antes no hab\u00eda percibido la m\u00fasica que edulcoraba el ambiente. Era una canci\u00f3n melodiosa y antigua que no le tra\u00eda ning\u00fan recuerdo en especial, pero que le gustaba. No sab\u00eda con exactitud cu\u00e1l era el t\u00edtulo mas unos versos le llamaron la atenci\u00f3n: \u201creloj det\u00e9n tu camino, haz esta noche perpetua\u2026.\u201d \u00a1Ah, el tiempo! \u2013 pens\u00f3. \u00a1Qu\u00e9 r\u00e1pido para unas cosas y qu\u00e9 lento para otras! Qu\u00e9 traidor que te hace so\u00f1ar con conseguir lo que m\u00e1s ans\u00edas y a su paso vas dejando deseos y m\u00e1s deseos sin lograr ninguno o a lo sumo obteniendo peque\u00f1os trofeos que han sustituido a esas ilusiones que dirig\u00edan tu vida. Y, mientras, te autojustificas pensando que no eran tan valiosas ni necesarias como cre\u00edas y que no est\u00e1 nada mal ser lo que ahora eres. Aunque realmente sabes que es mentira.<br \/>\nDe manera casi rutinaria, pag\u00f3 y se fue, no sin antes mirar de nuevo al camarero, como no queriendo olvidar aquella cara que, durante unos instantes, le hab\u00eda tra\u00eddo cierta serenidad.<br \/>\nAl pisar la calle, le pareci\u00f3 emerger de un mundo que no ten\u00eda nada en com\u00fan con el que se viv\u00eda sobre el asfalto. Pase\u00f3 sin tino por las calles y desemboc\u00f3 en un parque que, por culpa de la lluvia ca\u00edda y el fr\u00edo, estaba desierto. Sec\u00f3 el agua de un banco con un pa\u00f1uelo de seda que le hab\u00eda regalado su marido y al que no ten\u00eda mucho aprecio y se sent\u00f3. Se subi\u00f3 las solapas de la gabardina y se acurruc\u00f3 lo mejor que pudo. Deb\u00eda haber tra\u00eddo un paraguas \u2013 pens\u00f3. El viento soplaba fuerte y las ramas de los \u00e1rboles desped\u00edan con furor las hojas muertas que ya no le serv\u00edan. Un barrendero iba recogiendo parsimoniosamente aunque concienzudamente las que ya alfombraban el suelo. De vez en cuando alg\u00fan transe\u00fante pasaba con prisa. S\u00f3lo una pareja de guardias municipales paseaban arriba y abajo con precisi\u00f3n y monoton\u00eda. Se estaba bien all\u00ed, respiraba paz y tranquilidad; aunque sin saber por qu\u00e9, se levant\u00f3 del banco y se puso de nuevo en camino. \u00a1Se sent\u00eda tan terriblemente sola! \u00a1Era tan grande la insatisfacci\u00f3n que albergaba en su alma! Iba pensativa y no se dio cuenta de que estaba desandando el camino recorrido anteriormente.<br \/>\nPor momentos la lluvia ca\u00eda con m\u00e1s fuerza. As\u00ed que decidi\u00f3 comprarse un paraguas, que tampoco le vendr\u00eda mal. Sab\u00eda de una tienda que estaba cerca y hacia all\u00ed se dirigi\u00f3. Entraba distra\u00edda y no se dio cuenta de que un individuo abr\u00eda su paraguas ante sus narices hasta que sinti\u00f3 un golpe en pleno rostro.<br \/>\n\u00a1Por Dios, tenga cuidado! \u2013 grit\u00f3 malhumorada.<br \/>\nEl paraguas se cerr\u00f3 casi con la misma celeridad con que se hab\u00eda abierto y un hombre de porte gentil y caballeroso le pidi\u00f3 mil excusas. Pero ella no pod\u00eda ni mirarle a la cara de lo que le dol\u00eda el ojo. El se mostr\u00f3 preocupado, mientras ella trataba de recuperarse, diciendo una y otra vez \u201clo siento, lo siento\u201d. Poco a poco se le fue pasando el dolor. Abri\u00f3 los ojos y, cuando fij\u00f3 su mirada en la del desconocido, estuvo a punto de caerse al suelo. Aquel rostro adornado por una mirada limpia y una dulce sonrisa lo conoc\u00eda perfectamente. As\u00ed como el afecto que crey\u00f3 entrever en las palabras que pronunci\u00f3: \u201cPilar, \u00a1qu\u00e9 sorpresa! \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? Por poco te dejo ciega\u201d y re\u00eda alegremente. \u201cLos a\u00f1os que no nos ve\u00edamos\u2026\u201d<br \/>\nPilar se qued\u00f3 muda, mientras contemplaba al hombre que probablemente m\u00e1s hab\u00eda querido en su vida. Sinti\u00f3 que las piernas se le aflojaban, que los latidos del coraz\u00f3n aumentaban su ritmo y (aunque no ten\u00eda un espejo donde poder contemplarse) que el rostro se le hab\u00eda pintado de un rojo vivo e intenso. Una vieja alegr\u00eda invadi\u00f3 todo su ser.<br \/>\nS\u00ed, mucho tiempo, acert\u00f3 a decir con voz suave y entrecortada.<br \/>\nCasi veinticinco a\u00f1os. Suponiendo que t\u00fa tambi\u00e9n cumplas a\u00f1os, dijo en broma. Pues no lo parece, est\u00e1s igual que entonces.<br \/>\nDurante unos segundos ninguno supo c\u00f3mo romper la tensi\u00f3n que les atenazaba y no les permit\u00eda manifestarse con naturalidad. Al fin fue \u00e9l quien dijo: &#8211; Bueno, si ya est\u00e1s recuperada del golpe, podr\u00edamos ir a tomar algo y as\u00ed nos contamos lo que ha sido de nuestra vida durante todos estos a\u00f1os.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, respondi\u00f3. Vamos, si te apetece.<br \/>\nEntraron en una cafeter\u00eda, muy distinta a la anterior, donde se ve\u00eda un tipo de gente bastante distinguida aparentemente al menos por la forma de vestir. Pidieron de beber: \u00e9l una cerveza y ella un verm\u00fa. Necesitaba algo fuerte para enfrentarse a aquella situaci\u00f3n nueva e inesperada.<br \/>\nMientras el camarero les serv\u00eda, ella le mir\u00f3 de reojo varias veces y comprob\u00f3 con satisfacci\u00f3n que a\u00fan conservaba la fuerza expresiva que siempre le hab\u00eda gustado tanto; aquellos ojos segu\u00edan siendo tan vivos como entonces. Siempre le pareci\u00f3 que el rostro donde los posaba sufr\u00eda una quemaz\u00f3n y aturdimiento de los que tardaba en recuperarse. Su sonrisa segu\u00eda siendo la de aquel joven p\u00edcaro que tanto atractivo ten\u00eda para las mujeres. Hab\u00eda perdido pelo y alguna cana decoraba su cabellera, menos abundante, aunque siempre bien peinada. Se manten\u00eda en forma, al menos su cuerpo no hab\u00eda desarrollado las protuberancias que la ingesta excesiva de grasa y la falta de ejercicio f\u00edsico provocan en los hombres. Se sinti\u00f3 turbada al comprobar que su amor de juventud segu\u00eda teniendo el atractivo f\u00edsico de entonces. Adem\u00e1s (y esto la encantaba) segu\u00eda vistiendo con elegancia no exenta de sencillez. Manten\u00eda la man\u00eda de no portar ninguna prenda que mostrara alguna etiqueta con el nombre de la marca de la ropa.<\/p>\n<p>El tambi\u00e9n la hab\u00eda estado observando (estudiando m\u00e1s bien) desde el momento en que la sujet\u00f3 por los hombros despu\u00e9s de golpearla con el paraguas, hasta este mismo instante en que el camarero le serv\u00eda el verm\u00fa y ella estaba m\u00e1s pendiente de ver c\u00f3mo depositaba el vaso sobre la mesa que de otra cosa.<br \/>\nY tambi\u00e9n comprob\u00f3 que su amor de juventud segu\u00eda siendo una extraordinaria belleza: era guapa y elegante. Es m\u00e1s, cre\u00eda verla m\u00e1s atractiva que entonces. El paso del tiempo hab\u00eda armonizado los rasgos que conformaban su figura y la hac\u00eda m\u00e1s bella aun. Y hab\u00eda adquirido la madurez y plenitud que s\u00f3lo conceden los a\u00f1os. \u00a1Estaba fant\u00e1stica! Fue \u00e9l el primero en hablar, despu\u00e9s de dar un sorbo a la cerveza. La miraba sonriente mientras le dec\u00eda: Bueno, cu\u00e9ntame qu\u00e9 has hecho en todos estos a\u00f1os en que te perd\u00ed la pista.<br \/>\n&#8211; Pues como todo el mundo, supongo. Me cas\u00e9, tengo una hija, un marido\u2026 (Hizo una pausa y se qued\u00f3 mirando al suelo). Y eso es todo. (Se mantuvo un rato en silencio, mientras sent\u00eda que su vida era realmente muy pobre y triste.) T\u00fa s\u00ed tendr\u00e1s mucho que contar. Como te fuiste fuera\u2026<br \/>\n&#8211; Bueno, como t\u00fa m\u00e1s o menos. Tambi\u00e9n me cas\u00e9, tengo dos hijos (chico y chica), una esposa y un trabajo que no me disgusta del todo.<br \/>\n&#8211; Y \u00bfc\u00f3mo es que est\u00e1s por aqu\u00ed? Al mismo tiempo que le hac\u00eda la pregunta pensaba en lo tonta que era pues sab\u00eda de sobra que ten\u00eda a su familia, padres y hermanos, a los que, como era l\u00f3gico, le apetecer\u00eda ver de vez en cuando.<br \/>\n&#8211; Me han trasladado aqu\u00ed. Bueno, m\u00e1s bien he pedido yo el traslado. Estaba cansado de la gran ciudad. No aguanto el ajetreo, el ruido de los coches, los atascos, en fin todos los inconvenientes que tienen este tipo de ciudades; con lo tranquilos que viv\u00eds los de provincias. Y la sonre\u00eda mientras daba un sorbo a su cerveza.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, pero todo tiene sus pros y contras, no te olvides. Aqu\u00ed no puedes dar un paso sin que se entere todo el mundo. Adem\u00e1s la vida es muy aburrida, apenas hay variaciones. Cenar con los mismos amigos en los restaurantes de costumbre, ir al cine siempre los mismos d\u00edas, decir adi\u00f3s a las mismas personas por las calles, aburrirte hasta la saciedad en una palabra. Ahora, al principio, a todo le encontrar\u00e1s aliciente, todo te resultar\u00e1 atractivo. Volver\u00e1s a ver a gente a la que hace mucho que no ves, descubrir\u00e1s rincones de la ciudad que desconoces, cenar\u00e1s en restaurantes peque\u00f1os en los que no tendr\u00e1s que reservar mesa porque no se llenan nunca\u2026 Y podr\u00eda seguir enumerando cosas que te gustar\u00e1n y que apreciar\u00e1s. Pero llegar\u00e1 el d\u00eda en que, sentado ante la ventana de tu apartamento y mirando hacia la calle, sobre todo en esos d\u00edas del invierno, fr\u00edos y lluviosos, te preguntes si fue una buena idea el decidir venirte a una peque\u00f1a ciudad de provincias. Adem\u00e1s, puede que tengas una imagen id\u00edlica de esta ciudad porque es en la que has nacido, te has criado, empezaste tus primeros estudios, conociste a tus mejores amigos, te enamoraste por primera vez\u2026<\/p>\n<p>No supo por qu\u00e9 pero no pudo continuar despu\u00e9s de pronunciar esta \u00faltima frase. Le parec\u00eda que hab\u00eda traspasado los l\u00edmites de un terreno que quiz\u00e1s era mejor no pisar.<br \/>\nEl tampoco reaccion\u00f3 a tiempo. Parec\u00eda como si ambos se hubieran quedado colgados de esa \u00e9poca de la que conservaban muy buen recuerdo. De pronto y sin previo aviso, \u00e9l le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfCu\u00e1ndo fue que dejamos de vernos y por qu\u00e9?\u201d<br \/>\nElla recordaba perfectamente c\u00f3mo hab\u00eda sido pero no dijo nada. Esperaba que continuara pues entend\u00eda que no era una pregunta que le hac\u00eda a ella sino una reflexi\u00f3n m\u00e1s bien. \u201cA lo largo de estos a\u00f1os muchas han sido las veces que he pensado en lo que nos hab\u00eda distanciado y nunca encontr\u00e9 un motivo lo suficientemente fuerte como para entender que lo dej\u00e1ramos cuando creo que nos quer\u00edamos de veras.\u201d<br \/>\nElla le miraba como si no hubiera o\u00eddo lo que hab\u00eda dicho. No entend\u00eda por qu\u00e9 ten\u00eda que pronunciar esas palabras despu\u00e9s de tantos a\u00f1os. Le pareci\u00f3 que estaban fuera de lugar. Estuvieron en silencio un tiempo que les pareci\u00f3 mayor de lo que realmente era, mientras miraban hacia los lados. Fue ella la que se decidi\u00f3 a hablar:<br \/>\n&#8211; Se me hace tarde, tengo que volver a casa; mi marido est\u00e1 a punto de regresar del trabajo.<br \/>\nEl se dio cuenta de que algo no iba bien y estuvo a punto de preguntar qu\u00e9 pasaba pero comprendi\u00f3 que era mejor dejar las cosas como estaban. Era consciente de que hab\u00eda cometido una torpeza pero ya no ten\u00eda arreglo.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, vamos. Yo tambi\u00e9n tengo un poco deprisa; con la alegr\u00eda de volver a verte se me hab\u00eda olvidado que ten\u00eda que realizar unas gestiones.<br \/>\n&#8211; No te preocupes por eso. Aqu\u00ed el tiempo da mucho de s\u00ed. A\u00fan podr\u00e1s hacer todo lo que te hab\u00edas propuesto. Todo est\u00e1 muy cerca.<br \/>\nSalieron de la cafeter\u00eda y a la puerta se despidieron d\u00e1ndose un beso en la mejilla, dici\u00e9ndose lo feliz que les hab\u00eda resultado el encuentro y dese\u00e1ndose lo mejor para el futuro.<\/p>\n<p>Aquella noche no pudo dormir apenas. No se le iba de la cabeza la imagen de su amor, ahora prohibido y entonces imposible, pues nunca lleg\u00f3 a fructificar sin que realmente hubiera raz\u00f3n alguna que as\u00ed lo determinara. Los hados mal\u00e9ficos, que dicen algunos, que no soportan ver felices a los humanos. S\u00f3lo el hecho de pensar en \u00e9l, le hac\u00eda estremecerse. Reviv\u00eda sensaciones que cre\u00eda haber perdido para siempre pues pertenecen a \u00e9pocas en que la sangre bulle por las venas con la fuerza que proporciona la juventud. El palpitar entrecortado y r\u00e1pido del coraz\u00f3n, unido a la sensaci\u00f3n de calor y ahogo le recordaba la primera vez que se enamor\u00f3, siendo a\u00fan muy ni\u00f1a, de aquel joven rubio y fuerte que trabajaba en el estanco. Cada vez que ten\u00eda que ir a comprar tabaco para su padre apenas si le sal\u00edan las palabras. El cosquilleo actual le recordaba el nerviosismo de la \u00e9poca de ex\u00e1menes en la universidad. Y para colmo, no dejaba ni un solo momento de pensar en \u00e9l. Y lo peor es que le gustaba sentir ese ahogo y ese palpitar, cre\u00eda as\u00ed recuperar los a\u00f1os de la adolescencia y juventud. Y aunque querer recuperar el pasado es un sinsentido, revivirlo puede ser una necesidad \u2013 pensaba. Mas a rengl\u00f3n seguido se dec\u00eda: \u00bfC\u00f3mo es posible que me suceda a m\u00ed esto, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de tenerlo totalmente olvidado?<br \/>\nAl d\u00eda siguiente sali\u00f3 temprano a la calle. Tampoco hoy ten\u00eda que hacer nada especial: ir a la compra, como casi todos los d\u00edas. La limpieza de la casa ya se la hac\u00eda una persona que ten\u00eda contratada. Pero realmente su salida obedec\u00eda m\u00e1s al deseo de encontrarse con su antiguo novio que a la necesidad de comprar nada.<br \/>\nAnduvo despacio por calles y avenidas sin saber ad\u00f3nde dirigir sus pasos; entr\u00f3 en tiendas de ropa, mir\u00f3 y examin\u00f3 prendas que no pensaba comprar; pregunt\u00f3 precios a las dependientas sin prestar mucha atenci\u00f3n a lo que le dec\u00edan, y se prob\u00f3 vestidos frente a espejos que le dec\u00edan que era atractiva todav\u00eda. \u00bf\u00c9l la encontrar\u00eda todav\u00eda atractiva? Pase\u00f3 sin rumbo fijo y ya, al final de la ma\u00f1ana, cuando estaban a punto llegar su marido y su hija a casa, regres\u00f3.<br \/>\nPasaron los d\u00edas y no volvi\u00f3 a ver a su amor. Las noches se le hac\u00edan eternas pues apenas si dorm\u00eda. No se le iba de la mente. S\u00f3lo pensar en \u00e9l, la excitaba como hac\u00eda tiempo que nadie hab\u00eda logrado excitarla. Se imaginaba que hac\u00edan el amor y se sent\u00eda mal por ello, pues nunca hab\u00eda enga\u00f1ado a su esposo; aunque eso no era \u00f3bice para que de inmediato volviera a sentir la necesidad de verse cobijada entre los brazos del amado. Era una lucha entre el coraz\u00f3n y la raz\u00f3n; entre el deber de esposa y las ansias de sentirse libre. Eran unas ganas enormes de vivir, de sentirse mujer, de salir de la monoton\u00eda de cada d\u00eda. De disfrutar de algo a lo que cre\u00eda tener derecho; \u00bfpor qu\u00e9 ten\u00eda que renunciar al amor? \u2013 se dec\u00eda. Se cre\u00eda capaz de amar a dos personas. No ve\u00eda contradicci\u00f3n entre querer a su marido y amar al intruso que se hab\u00eda colado en su vida sin pedir permiso. Ella no hab\u00eda hecho nada para que as\u00ed fuera; la culpable si acaso era la lluvia que le hizo entrar a comprar un paraguas. Adem\u00e1s, \u00bfpor qu\u00e9 ten\u00eda que dar explicaciones? Ella no era propiedad de nadie. Claro que la diferencia estaba en los verbos utilizados: \u201cquerer\u201d al esposo y \u201camar\u201d al intruso. \u201cQuerer\u201d se puede querer hasta a un ser desconocido, a un animal de compa\u00f1\u00eda. Es algo casi as\u00e9ptico, es sin\u00f3nimo de generosidad y altruismo, quiz\u00e1. Pero \u201camar\u201d es otra cosa, es algo m\u00e1s serio que implica entrega, ilusi\u00f3n y hasta dolor y sufrimiento.<\/p>\n<p>Cuando se pon\u00eda a pensar en c\u00f3mo hab\u00edan sucedido las cosas, no sal\u00eda de su sombro. Si hubiera tenido que elegir ella el modo como deber\u00edan desarrollarse los hechos, no hubiera sido capaz de idear una manera mejor. El destino y su misterioso comportamiento, se dijo. Como tampoco nunca pens\u00f3 que la alegr\u00eda de verlo despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de ausencia se iba a trocar de pronto en desasosiego y ansiedad.<br \/>\nEs incre\u00edble, cuando quieres que suceda algo que te arranque de la monoton\u00eda habitual, que te libre del hast\u00edo y del aburrimiento de cada d\u00eda, no pasa absolutamente nada. Y en el momento m\u00e1s inesperado, cuando m\u00e1s desprevenida te encuentras, \u00a1zas! Surge el caos y el desorden. Aunque\u2026 \u00a1bendito caos! Ahora sent\u00eda que su coraz\u00f3n se hab\u00eda llenado de vida y su vida hab\u00eda, de pronto, cobrado sentido.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado varios meses desde que se hab\u00eda encontrado con Manuel y en este tiempo no lo hab\u00eda vuelto a ver. Pero algo hab\u00eda cambiado en su vida. Ella no era ya la Pilar que, aunque envuelta en un halo de monoton\u00eda y desgana, viv\u00eda alegre y segura de s\u00ed misma. Estaba angustiada y despistada. El Amor hab\u00eda llamado a su puerta y ella la hab\u00eda abierto de par en par. Por eso su vida era un caos pues nada ten\u00eda ya sentido para ella salvo pensar minuto a minuto, hora tras hora en su amado. Quer\u00eda volver a verlo. Pero no deb\u00eda hacer nada que pareciera que era eso lo que buscaba. Pod\u00eda mirar en la gu\u00eda de tel\u00e9fono, claro, eso era f\u00e1cil pero no deseaba descubrirse de tal manera que, en caso de confrontaci\u00f3n futura, pareciera que era ella la que hab\u00eda dado el primer paso para restaurar la relaci\u00f3n de noviazgo del pasado. Deb\u00eda ser algo casual, como la vez anterior. Pero ya se sabe: el destino s\u00f3lo aparece muy de vez en cuando. Adem\u00e1s su educaci\u00f3n y hasta su moral no le permit\u00edan tomar la iniciativa; no era como las j\u00f3venes de ahora que son m\u00e1s decididas y, si algo les interesa, atacan con todos los medios a su alcance. Ella era una se\u00f1ora que no iba detr\u00e1s de los hombres como una cualquiera. Pero, \u00a1qu\u00e9 ganas de volver a verlo!<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana fue al banco a sacar dinero. Mientras esperaba frente al cajero a que \u00e9ste le proporcionara la cantidad seleccionada, mir\u00f3 hacia el interior del local y \u00a1oh, sorpresa! En una mesa estaba \u00e9l hablando con un cliente. \u00a1Claro! \u00a1C\u00f3mo no se me ha ocurrido antes! Si su padre trabaj\u00f3 ya en el banco. Es l\u00f3gico que el hijo haya seguido los pasos del progenitor. Recogi\u00f3 el dinero y sali\u00f3 a la calle con un sofoco que no pod\u00eda atribuir a la menopausia que ya estaba cerca, sino al hecho de haberlo vuelto a ver. Se sent\u00eda como una cr\u00eda de quince a\u00f1os. Nerviosa y despistada; feliz y azarada. De buena gana se hubiera acercado a \u00e9l y le habr\u00eda dicho los sentimientos que albergaba en su coraz\u00f3n: que le quer\u00eda, le deseaba, le adoraba, le a\u00f1oraba, que pensaba en \u00e9l a todas horas; en una palabra, que estaba enamorada de \u00e9l; que le quer\u00eda con toda su alma; que le gustar\u00eda poder volver atr\u00e1s y as\u00ed subsanar los errores cometidos en el pasado. Pero sab\u00eda que nunca se lo iba a decir.<br \/>\nSigui\u00f3 andando mientras sus l\u00e1grimas surg\u00edan s\u00fabitamente de sus ojos y descend\u00edan por sus mejillas. No entend\u00eda qu\u00e9 le hab\u00eda pasado. No entend\u00eda por qu\u00e9 se hab\u00eda enamorado de nuevo de aquel hombre. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os sin verlo, sin saber nada de \u00e9l, ahora, de repente, sent\u00eda que las fuerzas le faltaban en su presencia. Lo peor era que su marido se empezaba a preocupar, pues ve\u00eda que no com\u00eda, que siempre estaba despistada, pensando en sus cosas, que la delgadez era cada vez m\u00e1s patente, lo que hac\u00eda que la belleza de su rostro hubiera desaparecido, por culpa de las ojeras que casi ocultaban su limpia mirada. Aquel d\u00eda hab\u00eda ido al banco porque se lo hab\u00eda pedido \u00e9l, pero apenas sal\u00eda de casa. No se arreglaba como antes, no iba a la peluquer\u00eda ni de tiendas; hasta su hija, que normalmente andaba m\u00e1s preocupada de sus cosas, se hab\u00eda dado cuenta de que a su madre le pasaba algo. Le ped\u00eda que saliera, que hiciera la misma vida de siempre. Tuvo que buscarse un motivo que pareciera cre\u00edble y justificara su actitud, ante la insistencia de su familia. Un d\u00eda ante el requerimiento de su marido y de su hija en saber qu\u00e9 le pasaba, y no pudiendo decirles la verdad, adujo que ten\u00eda una fuerte depresi\u00f3n. La crisis de los cuarenta, dec\u00eda. Que te haces mayor y cualquier d\u00eda te vas de casa, y miraba a su hija; que yo cada vez soy m\u00e1s vieja, estoy m\u00e1s arrugada y t\u00fa seguro que me encuentras menos atractiva, le dec\u00eda a su marido. Y no pod\u00eda remediarlo y las l\u00e1grimas anegaban sus ojos por m\u00e1s que intentaba que no sucediera as\u00ed porque no quer\u00eda que los suyos se preocuparan vi\u00e9ndola llorar. Mam\u00e1, por \u00a1Dios! Qu\u00e9 cosas dices: vieja, t\u00fa, si eres una ni\u00f1a y una belleza. Ya me gustar\u00eda a m\u00ed llegar a tu edad con ese cuerpazo y esa cara sin una arruga de m\u00e1s. Con las justas, las que tiene que tener un rostro que ha vivido la vida a lo largo de cuarenta a\u00f1os. \u00bfNo es cierto, Pap\u00e1? Y \u00e9l asent\u00eda sin decir nada pues tambi\u00e9n le embargaba la emoci\u00f3n, viendo c\u00f3mo sufr\u00eda su esposa. Cambi\u00f3 las l\u00e1grimas por una media sonrisa y se abraz\u00f3 a su hija con todo el amor que el paso de los a\u00f1os le permit\u00eda transmitir, mientras miraba al marido como pidi\u00e9ndole la ayuda que \u00e9l no le pod\u00eda proporcionar.<\/p>\n<p>El marido sali\u00f3 hacia el trabajo y la hija se fue a clase. Cuando se qued\u00f3 sola, fue al sal\u00f3n y puso un disco. Sin saber por qu\u00e9, eligi\u00f3 el Concierto de Aranjuez de Joaqu\u00edn Rodrigo. Apenas pudo pasar de la primera p\u00e1gina del peri\u00f3dico; el sonido de la guitarra le arranc\u00f3 de aquella habitaci\u00f3n y la situ\u00f3 tras un cristal a trav\u00e9s del cual contemplaba embelesada a aquel ser tan maravilloso que le hab\u00eda robado el coraz\u00f3n y estaba a punto de destrozarle el alma. Cuando la fuerza y emoci\u00f3n de los violines desplazaron a la guitarra a un segundo plano, sinti\u00f3 removerse dentro de su ser el eco del amor de anta\u00f1o y no pudo contener las l\u00e1grimas que de nuevo volvieron con mayor fuerza que antes. No soportaba seguir escuchando aquella m\u00fasica que tanta emoci\u00f3n le produc\u00eda, pues notaba que el coraz\u00f3n se le aceleraba y de un momento a otro se le iba a parar. Sali\u00f3 del sal\u00f3n y se fue a la cocina, como pod\u00eda haberse ido al cuarto de ba\u00f1o. No sab\u00eda lo que hac\u00eda, no entend\u00eda lo que le suced\u00eda, no encontraba raz\u00f3n a lo que estaba viviendo, no soportaba por m\u00e1s tiempo aquel dolor de sentir amor. Jam\u00e1s hab\u00eda pensado hasta entonces que amor y dolor forman parte de un mismo todo. Ella no estaba preparada para aguantar tanto sufrimiento. En sus a\u00f1os de universitaria hab\u00eda le\u00eddo poemas que hablaban de la destrucci\u00f3n que puede acarrear el amor. Pero aquello era demasiado: se estaba destrozando a s\u00ed misma y a los que la rodeaban. Quer\u00eda salir de aquel t\u00fanel pero no encontraba la boca liberadora de tanta opresi\u00f3n. Sent\u00eda ganas de gritar a pleno pulm\u00f3n que se hab\u00eda enamorado pero que no quer\u00eda seguir as\u00ed, que necesitaba ayuda, que alguien le dijera qu\u00e9 deb\u00eda hacer para recobrar la paz interior de que antes disfrutaba y que tanto ansiaba ahora.<br \/>\nSe fue serenando poco a poco mientras preparaba un t\u00e9 caliente. Ten\u00eda que acabar con aquella situaci\u00f3n. No pod\u00eda continuar por m\u00e1s tiempo pues no cre\u00eda ser capaz de aguantarlo. Empezaba a sentir miedo: hasta a su esposo lo ve\u00eda como un extra\u00f1o. No le apetec\u00eda hacer el amor con \u00e9l, y si ced\u00eda a sus insinuaciones era por no despertar sospechas. Pero cuando sent\u00eda el peso de su cuerpo sobre ella, pensaba que era otro el que la pose\u00eda. Y no quer\u00eda hacerle da\u00f1o pues era un hombre bueno y no merec\u00eda el castigo del enga\u00f1o. Aunque, se dec\u00eda, no le he enga\u00f1ado, si no he tenido contacto ninguno con mi amante. Sin embargo, s\u00f3lo el hecho de pensar constantemente en \u00e9l para ella ya era un enga\u00f1o que no pod\u00eda aceptar.<br \/>\nEl paso de los d\u00edas no mejoraba la situaci\u00f3n de Pilar. Empezaba a estar enferma, enferma de amor o por amor. El caso era que segu\u00eda sin salir de casa, no hablaba apenas con nadie; con su esposo y poco pues el trabajo le reten\u00eda muchas horas fuera de casa y cuando llegaba, el cansancio le imped\u00eda entablar una conversaci\u00f3n seria con su esposa. Adem\u00e1s, estaba cada d\u00eda m\u00e1s convencido de que era efectivamente una depresi\u00f3n lo que hab\u00eda contra\u00eddo su mujer por culpa de la edad. Con su hija hablaba de otras cosas, de sus cosas, pues para ella a\u00fan era una ni\u00f1a.<\/p>\n<p>Hac\u00eda casi un a\u00f1o que se hab\u00eda reencontrado con su amor y a pesar del paso del tiempo, que ella pensaba que le ayudar\u00eda a olvidarle, resultaba que cada d\u00eda le deseaba m\u00e1s. Su vida segu\u00eda siendo igual de mon\u00f3tona que siempre y su estado de ansiedad no desaparec\u00eda. Se sent\u00eda excesivamente nerviosa, tensa; dispuesta a la discusi\u00f3n y al enfrentamiento por menos de nada. Incluso, raro en ella, hab\u00eda perdido el inter\u00e9s por cosas que antes eran lo que la manten\u00edan viva y en contacto con la realidad. Apenas si le interesaba algo. Hasta hab\u00eda descuidado el aspecto personal.<br \/>\nCansada ya en el fondo de no salir de casa, un d\u00eda decidi\u00f3 ir a la peluquer\u00eda. Sent\u00eda ganas de recuperar la belleza externa al menos. Deambul\u00f3 un poco por la ciudad despu\u00e9s de salir de la peluquer\u00eda para, y casi sin darse cuenta, emprender camino hacia aquellos lugares que le recordaban a su amado. El primer lugar que visit\u00f3 de nuevo fue el bar en que tom\u00f3 caf\u00e9 aquel d\u00eda en que la lluvia y al azar cambiaron su mon\u00f3tona vida. Baj\u00f3 las escaleras como anta\u00f1o, con cierta aprensi\u00f3n, y comprob\u00f3, no sin desagrado, que el camarero aquel de brazos \u00e1giles y fuertes no estaba. El ambiente era tan deprimente como aquel d\u00eda por lo que sali\u00f3 camino de la cafeter\u00eda donde tom\u00f3 el verm\u00fa con Manuel. Sent\u00eda la necesidad de recorrer el mismo itinerario que entonces. Cre\u00eda que as\u00ed le recuperaba; sent\u00eda su presencia y le hac\u00eda bien, por parad\u00f3jico que pueda parecer. Se detuvo lo justo en el mismo sof\u00e1 y ante la misma mesa y tom\u00f3 tambi\u00e9n un verm\u00fa como entonces. Pero se reprochaba a s\u00ed misma lo que estaba haciendo. No ten\u00eda sentido querer aprehender una sombra, que era en lo que ella lo hab\u00eda convertido. Sab\u00eda que el hombre de carne y hueso all\u00ed no estaba. Donde s\u00ed le pod\u00eda encontrar quiz\u00e1 era en el banco por lo que hacia all\u00ed se dirigi\u00f3. No ten\u00eda necesidad de sacar dinero pero ansiaba verle. Entr\u00f3 dentro, mir\u00f3 hacia el lugar donde lo hab\u00eda visto la vez anterior pero la silla estaba ocupada por otra persona. No se atrevi\u00f3 a preguntar por Manuel pues no deseaba descubrirse; en ning\u00fan caso quer\u00eda que la relacionaran con \u00e9l. Sali\u00f3 mirando a un lado y a otro, al mismo tiempo que se sent\u00eda observada por los empleados del blanco que se hab\u00edan dado cuenta de su presencia.<br \/>\nSegu\u00edan pasando los d\u00edas y su estado de \u00e1nimo cambiaba como el transcurrir de las horas, lenta pero inexorablemente. A per\u00edodos de cierta calma y hasta de una recuperada alegr\u00eda, segu\u00edan otros de una acendrada tristeza y desgana, incluso hasta desesperaci\u00f3n. No ten\u00eda soluci\u00f3n por m\u00e1s que lo intentaba; el intruso segu\u00eda dentro de su alma y no hab\u00eda manera de echarlo.<br \/>\nOtro d\u00eda decidi\u00f3 salir e ir al banco con la intenci\u00f3n de preguntar por Manuel en el caso de que no estuviera. Y efectivamente, cuando lleg\u00f3 y mir\u00f3 hacia el lugar donde se supon\u00eda que deb\u00eda estar, comprob\u00f3 con dolor y hasta sorpresa que la silla segu\u00eda ocupada por otra persona. Estuvo a punto de decirle que qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed sentado, que aquel lugar le correspond\u00eda a otra persona a la que ella iba a ver, m\u00e1s que eso, que necesitaba contemplar. Parada ante la mesa pregunt\u00f3 sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos d\u00f3nde se encontraba Manuel. El trabajador se la qued\u00f3 mirando como no dando cr\u00e9dito a lo que estaba oyendo. El sab\u00eda lo que le hab\u00eda sucedido al compa\u00f1ero y pensaba que todo el mundo deb\u00eda saberlo. Se miraron los dos: ella con cara de apremio y \u00e9l con expresi\u00f3n de pues ya sabe usted, el destino, que est\u00e1 de pasar, y cuando es as\u00ed no hay nada que lo pare, que le lleg\u00f3 su d\u00eda, que vas tan tranquilo por la carretera y \u00a1zas! te encuentras un tronco ca\u00eddo por culpa de la \u00faltima tormenta. Vuelta de campana y al otro barrio. Pero ya hace m\u00e1s de un mes que Manuel reposa en el cementerio, dijo bajando la voz y con aire de tristeza ante la cara de sorpresa e incredulidad de su interlocutora.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 desea, se\u00f1ora?<br \/>\nAquella pregunta la sac\u00f3 de su ensimismamiento. Se asust\u00f3 de lo que estaba imaginando \u00bfC\u00f3mo es posible albergar pensamientos tan tr\u00e1gicos? Cualquiera que supiera leer en mi mente se asustar\u00eda, pensar\u00eda que quiero que le pase algo malo para as\u00ed librarme de \u00e9l. Y nada m\u00e1s lejos de la realidad. Se acerc\u00f3, ahora s\u00ed, hasta el lugar donde se encontraba aquel empleado del banco que ten\u00eda un cierto atractivo, aunque con el traje y la corbata cualquier hombre parece algo, y le respondi\u00f3:<br \/>\n&#8211; Buenos d\u00edas. Quer\u00eda saber d\u00f3nde se encuentra Manuel, el empleado que antes ocupaba esta mesa. Aquel individuo la mir\u00f3 de abajo a arriba, se levant\u00f3 y la invit\u00f3 a sentarse con la mejor de sus sonrisas.<br \/>\n&#8211; Usted dir\u00e1, se\u00f1ora. Perdone, pero no he o\u00eddo lo que me ha preguntado, tan ocupado como estaba en contemplar su belleza singular. \u00a1Dios m\u00edo! Pens\u00f3 Pilar, qu\u00e9 peligro tiene este t\u00edo.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo dice?<br \/>\n&#8211; Lo que oye, que estaba admirando su extraordinaria belleza y no he prestado atenci\u00f3n a lo que me ha preguntado.<br \/>\n&#8211; Le preguntaba por el trabajador que antes estaba en esta mesa y que hace un tiempo que no veo por aqu\u00ed, repiti\u00f3 con un deje de malhumor.<br \/>\n&#8211; Ah, s\u00ed, Manuel. No lo sabe; \u00a1claro! Pues el bueno de Manuel se ha ido al extranjero. A Australia, creo. Y es que tuvo una suerte loca, el t\u00edo. Le toc\u00f3 la primitiva, un mont\u00f3n de millones y se escap\u00f3 con una compa\u00f1era del banco. Chica alta y rubia, y m\u00e1s joven que \u00e9l. Pero \u00bfno se ha enterado? Si ha sido la comidilla de la ciudad, ya sabe usted estas ciudades peque\u00f1as como son. Y la pobre esposa se ha llevado un disgusto; tan unidos como parec\u00eda que estaban\u2026<br \/>\nPilar se levant\u00f3 de su silla sin decir nada y se dirigi\u00f3 a la salida sin hacer caso a las zalamer\u00edas que el joven aquel la dedicaba, y con la cara a punto de estallar no sab\u00eda si de desesperaci\u00f3n o de risa. No daba cr\u00e9dito a lo que hab\u00eda o\u00eddo. Resultaba que el individuo por el que llevaba suspirando meses, por el que se estaba destruyendo a s\u00ed misma y a los suyos, por el que se estaba quitando la vida, el que le estaba alejando de su familia, el que la estaba llevando a la desesperaci\u00f3n se hab\u00eda escapado con otra mujer a Australia nada menos. Al llegar a la calle se puso a re\u00edr como una loca y a gritar con tal fuerza que de pronto se sinti\u00f3 vac\u00eda, como el molde de escayola al que le quitan la obra definitiva. Se encontr\u00f3 libre por fin, como si hubiera pasado los \u00faltimos meses de su vida en una c\u00e1rcel. Lleg\u00f3 a casa y rompi\u00f3 a llorar m\u00e1s porque necesitaba liberarse de verdad del fantasma del pasado que porque le supusiera pena alguna haberse dado cuenta de que se hab\u00eda enamorado de un individuo que no merec\u00eda su cari\u00f1o.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 su marido, la encontr\u00f3 vestida de fiesta y preparada para salir a cenar. No se lo pod\u00eda creer.<br \/>\n&#8211; Qu\u00e9 alegr\u00eda me da verte de nuevo entre los seres vivos, le dijo.<br \/>\n&#8211; Pues s\u00ed, ya estoy aqu\u00ed otra vez, por fin he regresado. Ha sido un largo viaje, lleno de sufrimientos y de fatigas. Pero ha merecido la pena. Ahora s\u00e9 lo que deseo realmente. Y hoy es salir a cenar contigo pues hace mucho que no vamos a ning\u00fan sitio solos.<\/p>\n<p><em><\/em><em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A \u00d1 O S D E S P U \u00c9 S Aquella ma\u00f1ana sali\u00f3 de casa sin rumbo fijo. \u00bfA qui\u00e9n pod\u00eda llamar? Todas sus amigas ten\u00edan sus quehaceres y no era a ellas precisamente a quienes le apetec\u00eda ver. 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