{"id":255,"date":"2017-02-28T19:01:35","date_gmt":"2017-02-28T18:01:35","guid":{"rendered":"http:\/\/retortillo.ink\/?page_id=255"},"modified":"2017-02-28T19:01:35","modified_gmt":"2017-02-28T18:01:35","slug":"estacion-apeadero","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=255","title":{"rendered":"ESTACI\u00d3N APEADERO"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t            ESTACI\u00d3N APEADERO<\/p>\n<p>\u201cNo puedo volver al pasado porque era una persona distinta.\u201d  Lewis Carroll.<\/p>\n<p>\u201cLa vida debe ser comprendida hacia atr\u00e1s. Pero debe ser vivida hacia delante.\u201d                              Soren Kierkegaard.<\/p>\n<p>Autor: Jos\u00e9 Retortillo<\/p>\n<p>\t\t\t\t\t   PAULA<\/p>\n<p>Las manos le temblaban hasta el punto de no ser capaz de leer ni una l\u00ednea de la carta que Daniel le hab\u00eda dejado escrita. Le cost\u00f3, pero al fin pudo contener el llanto. Se sec\u00f3 las l\u00e1grimas con un pa\u00f1uelo que extrajo de su bolso de mano, que anteriormente hab\u00eda depositado sobre la mesa del despacho de su padre, y recuper\u00f3 la calma. Observaba aquellas cuartillas y le parec\u00eda que de un momento a otro, y como por arte de magia, se fuera a hacer presente la figura de su amado. Eran demasiadas emociones en poco tiempo y no se sent\u00eda con fuerzas para soportar una m\u00e1s. Hab\u00edan sido unos d\u00edas tremendamente duros, tanto f\u00edsica como emocionalmente, y estaba muy cansada. Aunque, bien es verdad que el agotamiento que inundaba su cuerpo y mente no era la consecuencia puntual de la celebraci\u00f3n de los funerales e incineraci\u00f3n del cuerpo de Daniel sino que era producto de los meses que llevaba soportando la angustia de saber que se mor\u00eda como si tal cosa no fuera a suceder jam\u00e1s.<br \/>\nCon los codos apoyados sobre la mesa, se sujetaba el rostro con las manos y miraba a su alrededor. La mente la retrotrajo a \u00e9pocas pasadas y, aunque las l\u00e1grimas le nublaban la vista, se vio a s\u00ed misma, a\u00fan muy ni\u00f1a, cobij\u00e1ndose entre los brazos de su padre. A\u00f1or\u00f3 aquel tiempo y dese\u00f3 regresar a \u00e9l para poder refugiarse de nuevo en su regazo en demanda de ayuda, pues se encontraba tan sola y desvalida como una paloma en medio del desierto.<br \/>\nInclinaba la vista hacia el cuaderno de pastas negras y aquella letra le tra\u00eda de forma reiterativa a la mente la imagen de su amor, desaparecido tan tempranamente. Y se dec\u00eda que no pod\u00eda ser verdad que en tan poco tiempo le hubiera sucedido tal c\u00famulo de desgracias. Pues se le hab\u00edan ido las dos personas a las que m\u00e1s hab\u00eda querido y a las que m\u00e1s necesitaba hoy en d\u00eda, sobre todo, ahora que albergaba en su vientre el fruto del amor. \u00a1C\u00f3mo le hubiera gustado a su padre conocer a la criaturita que crec\u00eda d\u00eda a d\u00eda en su seno! Y no digamos a Daniel. Se daba cuenta de que sus figuras entablaban un combate en su mente y coraz\u00f3n por ver qui\u00e9n de los dos ocupaba el lugar preeminente. Y ella no pod\u00eda decir qui\u00e9n de los dos era el preferido porque no lo era ninguno y los dos al mismo tiempo. Amaba a ambos con todas sus fuerzas y los a\u00f1oraba con toda el alma.<br \/>\nDecidi\u00f3 dejar la lectura de la carta de Daniel para el d\u00eda siguiente. Estaba a punto de abandonar el despacho de su padre para irse a acostar, cuando Cecilia se asom\u00f3 a la puerta:<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1s? \u00bfNecesitas algo? &#8211; le dijo desde la distancia, como si no quisiera inmiscuirse en sus pensamientos por no molestar.<br \/>\n&#8211; Bien, Cecilia, bien\u2026 No necesito nada, gracias&#8230; Pero pasa, no te quedes ah\u00ed.<br \/>\nEntr\u00f3 y se coloc\u00f3 a su lado. Se apoy\u00f3 en el reposabrazos del sill\u00f3n y la abraz\u00f3 con todo el amor y la ternura de que fue capaz y que tantas otras veces ya le hab\u00eda demostrado. Paula no pudo contener el llanto, que de nuevo cegaba su vista, y se aferr\u00f3 con fuerza al cuerpo de Cecilia.<br \/>\n&#8211; Tranquila, mi ni\u00f1a, que todo lo superar\u00e1s, m\u00e1s pronto que tarde. Eres fuerte y, por muchas dificultades que el devenir de la vida te depare, sabr\u00e1s salir a flote. Adem\u00e1s, no est\u00e1s sola, tienes a tu madre y hermanos y aqu\u00ed estoy yo para lo que necesites.<br \/>\nPaula se separ\u00f3 de ella y le contest\u00f3:<br \/>\n&#8211; Gracias. Siempre he sabido que pod\u00eda acudir a ti en busca de ayuda. Han sido tantas las ocasiones en que me has socorrido.<br \/>\n&#8211; As\u00ed es, ni\u00f1a m\u00eda.<br \/>\nSe qued\u00f3 un rato pensativa y luego continu\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfSabes que una de las cosas que m\u00e1s me gustaba cuando erais peque\u00f1os tus hermanos y t\u00fa era el que vinierais a m\u00ed en demanda de auxilio si algo os iba mal? Me hac\u00eda sentirme parte de la familia y puedo decir con total sinceridad que eso fue, si en alguna ocasi\u00f3n tuve intenci\u00f3n de marcharme de vuestro lado, lo que me empujaba a replantearme la situaci\u00f3n y a continuar viviendo en esta casa en la que llevo ya tantos a\u00f1os que ni recuerdo el d\u00eda en que llegu\u00e9 por primera vez.<br \/>\n&#8211; Siempre te hemos considerado de la familia. Cuando te hac\u00eda rabiar, y se enteraba mi padre, me reprend\u00eda dici\u00e9ndome: \u201cno te olvides de que Cecilia es de casa y le debes el m\u00e1ximo respeto\u201d. Y t\u00fa sabes que no es que no te respet\u00e1ramos, es que \u00e9ramos ni\u00f1os y nos gustaba jugar, aunque a veces las bromas que te gast\u00e1bamos eran demasiado pesadas. Sin embargo, t\u00fa aguantabas sin enfadarte. Recuerdo que corr\u00edas detr\u00e1s de m\u00ed a lo largo de todo el pasillo y, como tu zancada era mayor que la m\u00eda, me alcanzabas enseguida, y, al llegar a mi altura, me sujetabas mientras me dabas un c\u00e1lido abrazo. Yo escond\u00eda el rostro entre tus brazos y esperaba que me ri\u00f1eras; pero lo \u00fanico que hac\u00edas con tu abrazo era, adem\u00e1s de impedir que continuara molest\u00e1ndote, mostrarme cu\u00e1nto me quer\u00edas. Siempre he admirado tu saber estar, lo paciente que eras incluso cuando lo que el cuerpo te ped\u00eda quiz\u00e1 era dar un grito.<br \/>\n&#8211; Querida Paula. Las mujeres de mi generaci\u00f3n hemos sido educadas de una forma muy distinta a como lo hab\u00e9is sido vosotras. Y yo, aunque tuve la suerte de caer en esta familia a la que t\u00fa perteneces, siempre he sabido cu\u00e1l era mi papel y nunca he procurado desempe\u00f1ar otro distinto. Tus padres me dieron siempre muestras de confianza suficiente para saberme querida y para sentirme a gusto con vosotros.<br \/>\n&#8211; Por cierto &#8211; dijo Paula -. Nunca me hab\u00e9is contado ni mi madre ni t\u00fa c\u00f3mo fue el que vinieras a vivir con nosotros. \u00bfOs conoc\u00edais ya anteriormente?<br \/>\n&#8211; No s\u00e9 si es el momento apropiado para recordar el pasado, es ya muy tarde\u2026 Otro d\u00eda quiz\u00e1.<br \/>\nHizo una pausa y a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfNo ser\u00eda mejor que te fueras a acostar para as\u00ed descansar un poco, que buena falta te hace?<br \/>\n&#8211; S\u00ed, creo que lo mejor es que me vaya a la cama aunque no s\u00e9 si ser\u00e9 capaz de dormir y descansar. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que dir\u00eda el poeta, tanta la desaz\u00f3n<br \/>\nque anega mi alma, que no soy consciente de si vivo o muero.<br \/>\n&#8211; \u00a1No digas eso, por dios! Tienes que seguir viviendo con ilusi\u00f3n pues eres a\u00fan muy joven y llevas en tu vientre una criatura que va a necesitar de una madre en perfecto estado y con todas las fuerzas disponibles para cuidarla y darle la educaci\u00f3n que se merece.<br \/>\nAl mismo tiempo que as\u00ed le hablaba, apagaba la luz del despacho del padre, mientras<br \/>\nPaula ya se encaminaba pasillo adelante hacia la que siempre fue su habitaci\u00f3n y que su madre conservaba tal cual ella la hab\u00eda dejado cuando se cas\u00f3 por primera vez. Y de la misma manera que cuando era ni\u00f1a, aquella noche dej\u00f3 que Cecilia le ayudara a quitarse la ropa y la introdujera en la cama y la arropara igual que hac\u00eda por entonces, a pesar de que sab\u00eda que su padre vendr\u00eda luego y repetir\u00eda la operaci\u00f3n de meter las mantas por debajo del colch\u00f3n y subirle el embozo hasta casi cubrirle el rostro y que a ella tanto le gustaba pues dentro de las s\u00e1banas y mantas se sab\u00eda totalmente protegida y no ten\u00eda miedo a nada ni a nadie. Hoy se sinti\u00f3 ni\u00f1a de nuevo y por un momento disfrut\u00f3 de la atenci\u00f3n de su querida Cecilia. Hab\u00eda entregado en los \u00faltimos tiempos todo su amor y cuidado a Daniel y quiz\u00e1 por eso hoy necesitaba la protecci\u00f3n y el  cobijo de otro ser. Le dio un beso como cuando era ni\u00f1a, apag\u00f3 la luz, le dio las buenas noches y sali\u00f3. Paula poco a poco, mientras recorr\u00eda de nuevo la senda de la pen\u00ednsula de Matale\u00f1as y lanzaba al viento las cenizas de Daniel, se fue quedando dormida.<\/p>\n<p>                                           LA CARTA DE DANIEL<\/p>\n<p>La vida comenzaba a resultarle demasiado mon\u00f3tona. No estaba habituada a permanecer en casa sin tener nada que hacer. Era un privilegio que su madre y Cecilia le hicieran la vida tan f\u00e1cil, pero ella necesitaba acci\u00f3n. Era vital expulsar de la mente los malos pensamientos. Pero para ello, deb\u00eda prestar atenci\u00f3n a otros menesteres distintos a los que ahora la ocupaban. Incluso aumentaba su tristeza el que los d\u00edas fueran cada vez m\u00e1s cortos y la noche hiciera acto de presencia a hora m\u00e1s temprana. Y, aunque tem\u00eda no ser capaz de soportar el peso de la soledad, se dec\u00eda que ya era hora de volver a su casa y de reintegrarse al trabajo. No era plan de permanecer m\u00e1s tiempo encerrada entre cuatro paredes. Deb\u00eda volver a ser part\u00edcipe del mundo que la rodeaba y hacer vida normal. As\u00ed que le comunic\u00f3 a su madre que regresaba a su domicilio. Rosario le quiso hacer ver que al menos con ella pod\u00eda distraer la mente y ahuyentar los malos pensamientos y hasta olvidar que Daniel ya no estaba.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, mam\u00e1. Tienes raz\u00f3n en que aqu\u00ed me encuentro m\u00e1s entretenida y me viene bien no tener que preocuparme de nada y que todo me lo deis hecho. Pero tambi\u00e9n tengo que hacerme a la idea, pues tarde o temprano debo enfrentarme a la realidad y eso solo lo lograr\u00e9 cuando vuelva a mi casa y conviva con mis fantasmas. Adem\u00e1s, las clases me ayudar\u00e1n a superar el trauma y mitigar\u00e1n la ausencia de Daniel.<br \/>\nSu madre ten\u00eda miedo de que la soledad la empujara hacia la depresi\u00f3n, algo poco recomendable en su estado.<br \/>\n&#8211; \u00a1No! No me deprimir\u00e9. S\u00e9 que tengo que ser fuerte. Soy consciente de que ya no soy<br \/>\nyo sola. Tengo claro que hay otra persona en ciernes que me necesitar\u00e1 y que tendr\u00e9 que estar por ello en perfecto estado de salud f\u00edsica y mental.<br \/>\n&#8211; Me alegra o\u00edrte hablar as\u00ed y me tranquiliza al mismo tiempo. S\u00e9 que eres fuerte y valiente y que nunca te has acobardado por nada. No obstante, si sientes que el alma te flaquea, aqu\u00ed estar\u00e9 para ayudarte a recuperar las fuerzas necesarias.<br \/>\n&#8211; Claro, mam\u00e1. Desde siempre he sentido una gran paz de \u00e1nimo porque sab\u00eda que estabais pap\u00e1 y t\u00fa detr\u00e1s para brindarme todo vuestro apoyo. Y eso no ha cambiado aunque \u00e9l ahora no est\u00e9. Y los mimos de Cecilia los necesito casi como el comer. As\u00ed que, estate tranquila que estaremos en contacto cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Al introducir la llave en la cerradura y abrir la puerta, presinti\u00f3 que adentro iba a encontrarse con un mundo nuevo y le dio hasta miedo entrar. Cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed, deposit\u00f3 el bolso de mano sobre el sof\u00e1 y la bolsa de viaje en el suelo y permaneci\u00f3 parada en medio del sal\u00f3n el tiempo suficiente como para tomar fuerzas y decidirse a pasar a la habitaci\u00f3n donde Daniel y ella se hab\u00edan amado con tanta pasi\u00f3n como ternura. Tom\u00f3 de nuevo la bolsa de viaje y entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n. Se cambi\u00f3 de ropa de forma maquinal y se puso c\u00f3moda. Regres\u00f3 al sal\u00f3n y abri\u00f3 el bolso de mano. Extrajo el cuaderno de Daniel y, con \u00e9l fuertemente pegado a su pecho, se sent\u00f3 frente al ventanal de sus enso\u00f1aciones. Lo coloc\u00f3 sobre la mesa y con gran delicadeza lo abri\u00f3 por la primera p\u00e1gina. Por fin estaba dispuesta a conocer los secretos que guardaba.  Fij\u00f3 la vista y comenz\u00f3 a leer:<\/p>\n<p>\u201cAquella ma\u00f1ana acababa de darme un ba\u00f1o fant\u00e1stico. Me hab\u00eda duchado y esperaba a secarme. Mientras miraba distra\u00eddo hacia el mar y pensaba en mis cosas, la voz de una joven extraordinariamente bella, que acababa de llegar, me sac\u00f3 de mi ensimismamiento al decirme con sumo respeto, pues me trata de usted, y sonriente, con esa sonrisa que s\u00f3lo tienen las personas de mirada franca :<br \/>\n-\u00bfVa a estar mucho rato aqu\u00ed? \u00bfPodr\u00eda cuidar de mis cosas mientras me doy un ba\u00f1o?<br \/>\nA lo que yo respond\u00ed:<br \/>\n&#8211; Si t\u00fa me dices ven, lo dejo todo.<br \/>\nElla sonri\u00f3 de nuevo y dijo:<br \/>\n&#8211; \u00a1Qu\u00e9 simp\u00e1tico es usted!<br \/>\nDio media vuelta y se fue a ba\u00f1ar.<br \/>\nEste fue nuestro primer encuentro y bendito encuentro me digo yo ahora. La verdad es que estuve tentado de marcharme pues no ve\u00eda motivo para permanecer all\u00ed como un pasmarote cuidando la ropa de una desconocida que se estaba dando un ba\u00f1o. Pero algo me dec\u00eda: \u201cespera, merece la pena, esa joven es especial, tampoco pierdes nada aguardando a que vuelva&#8230;\u201d<br \/>\nY llegaste y me volviste a sonre\u00edr y me dijiste que el agua estaba \u201cfresquita pero agradable\u201d y yo sonre\u00ed porque esa es la frase que digo siempre y nos fuimos a comer<br \/>\ny aquella anoche nos amamos y a la ma\u00f1ana siguiente desaparec\u00ed y\u2026<br \/>\nPero estaba claro que el destino deseaba que nuestras vidas volvieran a cruzarse y me mand\u00f3 esta enfermedad que me oblig\u00f3 a ir a Madrid, a tu encuentro sin yo sospecharlo siquiera. Y conoc\u00ed la verdadera felicidad por tenerte y tambi\u00e9n el dolor m\u00e1s intenso por saber que iba a perderte.<br \/>\nCuando leas esta carta, ya habr\u00e9 muerto. No quiero que sufras por ello. Deseo que  sientas que estoy vivo en tu coraz\u00f3n y que, como tantas veces has explicado en clase<br \/>\ncon el soneto de Quevedo, nuestro amor transciende a la muerte. Y yo estar\u00e9 muerto<br \/>\npero nuestro amor seguir\u00e1 vivo. En estos momentos siento la necesidad de escribirte y, aunque lo sabes porque te lo he dicho muchas veces y porque he intentando demostr\u00e1rtelo cada uno de los pocos d\u00edas en que hemos vivido uno junto al otro, de recordarte que no hay nadie ni nada en el mundo a quien ame m\u00e1s que a ti. Y que he sido muy feliz desde el d\u00eda en que te conoc\u00ed pero sobre todo desde aquella noche en que nos volvimos a encontrar en el restaurante de mi amigo Carlos. He pensado a lo<br \/>\nlargo de los meses transcurridos desde la operaci\u00f3n que mi vida no habr\u00eda sido igual<br \/>\nde no haberte conocido. Has sido para m\u00ed un sost\u00e9n que me ha ayudado a soportar el sinsabor de la enfermedad. Primero porque pens\u00e9 que iba a curarme y por tanto me alegraba el alma el imaginar pasar el resto de mi vida a tu lado. Luego, cuando comenc\u00e9 a dudar de que tal cosa fuera a producirse y cada vez fui m\u00e1s consciente de<br \/>\nque iba a morirme, porque al estar a mi lado me diste fuerza y \u00e1nimo suficientes para disfrutar de la vida como no lo hab\u00eda hecho antes.<br \/>\nY, si hubo momentos en los que mi \u00e1nimo flaqueaba porque me daba cuenta de que no mejoraba mi estado de salud, bastaba con mirarte a ti, observar c\u00f3mo correg\u00edas los ejercicios de tus alumnos o como hac\u00edas cualquier cosa, para que me sintiera de nuevo con fuerzas renovadas para continuar la lucha contra la enfermedad. Y era cierto que se produc\u00eda una contradicci\u00f3n en mi interior pues sab\u00eda que ese bienestar y felicidad que inundaba mi cuerpo y alma no tardando mucho los perder\u00eda para siempre. Pero a continuaci\u00f3n me dec\u00eda que era una dicha y un privilegio poder irme de este mundo habiendo vivido unos meses llenos de felicidad a tu lado.<br \/>\nSiento que la enfermedad hace cada d\u00eda m\u00e1s mella en mi cuerpo. Y presiento que el final se acerca. Hoy estoy cansado y voy a dejar de escribir. Ma\u00f1ana volver\u00e1s de Madrid de examinar a tus queridos alumnos y quiero estar fuerte por lo que debo descansar. \u00a1Deseo disfrutar tanto los momentos que me quedan por vivir junto a ti!<\/p>\n<p>                                 UN ENCUENTRO INESPERADO<\/p>\n<p>La entrada en la sala de un profesor, al que apenas mir\u00f3, vino a sacarla de estas cavilaciones en que se encontraba inmersa. A simple vista calcul\u00f3 que tendr\u00eda unos cuarenta a\u00f1os; era de estatura media, uno setenta y cinco, se dijo, vest\u00eda de manera informal, aunque con americana; de complexi\u00f3n m\u00e1s bien delgada, rostro de tez morena, mirada viva y expresiva, con abundante pelo, aunque con alguna que otra cana, y bien peinado. La mir\u00f3 y la salud\u00f3. Cuando Paula escuch\u00f3 aquel \u201cbuenos d\u00edas\u201d sinti\u00f3 que dentro de s\u00ed algo, que hasta entonces hab\u00eda permanecido callado y adormecido, recobraba vida. Hab\u00edan sido tantas las veces que hab\u00eda escuchado aquel saludo, que no le cupo la menor duda de que aquel profesor era \u201csu profesor\u201d, \u201cManu\u201d, el preferido, el que le hab\u00eda dejado honda huella en su alma de alumna y adolescente, por el que seguramente ella ahora tambi\u00e9n se dedicaba a la ense\u00f1anza&#8230; Era evidente que se hab\u00eda ruborizado, pues el calor que sent\u00eda en las mejillas era grande, al mismo tiempo que los latidos del coraz\u00f3n se le hab\u00edan acelerado. Pero como no quer\u00eda por nada del mundo que se diera cuenta, se enfrasc\u00f3 en la lectura de una revista que tom\u00f3 de forma apresurada de la mesita que se encontraba situada a su izquierda.<br \/>\n\u00c9l, despu\u00e9s del saludo, se sent\u00f3 a bastante distancia de donde se encontraba ella. Sac\u00f3 unos cuadernos y se puso a corregir. No le dirigi\u00f3 ni siquiera una mirada durante un buen rato; tan concentrado estaba en corregir unos ejercicios, que ni levantaba la cabeza. Paula no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer. Estaba claro que \u00e9l no la hab\u00eda reconocido, l\u00f3gico por otro lado, hab\u00edan pasado diecis\u00e9is a\u00f1os desde el curso de C.O.U. en que le dio clase.<br \/>\n\u201cCielo santo, si me parece ahora m\u00e1s joven que entonces&#8230; Era tan serio, aunque a veces tan tierno\u2026 \u00bfHabr\u00e1 cambiado o seguir\u00e1 siendo igual de buen profesor?&#8230; \u00bfY por qu\u00e9 habr\u00e1 pedido traslado a este instituto?\u201d.<br \/>\nPor un lado deseaba darse a conocer, pero tem\u00eda no ser capaz de mostrarse totalmente serena. Notaba un hormigueo dentro de s\u00ed que le manten\u00eda en estado de alerta y no le permitir\u00eda actuar con el reposo y la tranquilidad necesaria para el momento que tendr\u00eda que vivir tarde o temprano. \u201cAdem\u00e1s, \u00a1es el jefe de departamento! \u00a1Madre m\u00eda! Otro curso m\u00e1s en el que me va a tocar vivir emociones fuertes\u201d, se dijo.<br \/>\nDe pronto son\u00f3 el timbre que anunciaba el fin de la clase y la salida al recreo. Manu guard\u00f3 los cuadernos en la cartera y sali\u00f3 de la sala con un \u201chasta luego\u201d, pero sin apenas mirarla. En seguida fueron llegando profesores y profesoras y entre ellos, Teresa y  Eduardo. Paula se levant\u00f3 del sill\u00f3n, ya repuesta del sofoco, y, junto a sus amigos, marcharon a tomar un caf\u00e9.<br \/>\nHablaron de todo un poco, aunque m\u00e1s que conversaci\u00f3n fue un peque\u00f1o y cari\u00f1oso examen que Eduardo y Teresa sometieron a Paula.<br \/>\n&#8211; Tienes buen aspecto por fuera pero \u00bfqu\u00e9 tal est\u00e1s por dentro? &#8211; pregunt\u00f3 Teresa.<br \/>\n&#8211; Estoy bien, tranquila al menos. Un poco triste por momentos, como ya te he dicho, si me viene a la mente la imagen de Daniel o la de mi padre, pero\u2026 bien; s\u00ed, puede decirse que me encuentro todo lo bien que una puede estar en circunstancias parecidas.<br \/>\n&#8211; No te olvides de pedir ayuda si la necesitas &#8211; a\u00f1adi\u00f3 la amiga.<br \/>\n&#8211; Lo har\u00e9, no te preocupes, ya s\u00e9 que puedo contar contigo.<br \/>\n&#8211; Bueno\u2026 y conmigo &#8211; terci\u00f3 Eduardo.<br \/>\nPaula le mir\u00f3 y le sonri\u00f3:<br \/>\n&#8211; Claro, contigo tambi\u00e9n, por supuesto.<br \/>\n&#8211; No s\u00e9 si es el momento pero quiero pedirte disculpas por lo que sucedi\u00f3 el \u00faltimo d\u00eda de curso. Espero que me hayas perdonado. El alcohol a veces te hace extralimitarte.<br \/>\n&#8211; Olv\u00eddate de eso. Es pasado y el pasado ya no existe. Volvemos a ser los amigos que hemos sido durante todos estos a\u00f1os.<br \/>\n&#8211; Oye, \u00bfc\u00f3mo llevas el embarazo? &#8211; pregunt\u00f3 Eduardo, queriendo cambiar de tema.<br \/>\n&#8211; Pues muy bien de momento. Antes se lo dec\u00eda a Teresa. No siento n\u00e1useas ni tengo caprichos o \u201cantojos\u201d que dice mi madre. No me doy cuenta todav\u00eda de que dentro llevo un ser. Supongo que con el paso de las semanas y de los meses notar\u00e9 los cambios. A\u00fan es pronto.<br \/>\n&#8211; Te va a cambiar la vida &#8211; dijo Eduardo con cierto aire de seriedad -. Un hijo es algo demasiado importante y exige gran atenci\u00f3n y sumo cuidado. Y t\u00fa sola te vas a encontrar en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n con que te faltan las fuerzas para sacar adelante la casa, el trabajo y la educaci\u00f3n de tu hijo.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, ya lo he pensado m\u00e1s de una vez estos d\u00edas, pero tendr\u00e9 que sacar fuerzas de flaqueza y tirar para adelante. No me va a quedar otro remedio.<br \/>\n&#8211; En fin, chicos, dejemos de adelantar acontecimientos &#8211; cort\u00f3 Teresa, que no sab\u00eda muy bien por qu\u00e9 pero no le estaba gustando el giro que estaba tomando la conversaci\u00f3n, pues parec\u00eda que Eduardo estuviera proponi\u00e9ndose como \u201cacompa\u00f1ante\u201d de Paula o \u201cayuda\u201d en la tarea de la educaci\u00f3n del hijo y, conociendo a Paula, tem\u00eda que volviera a repetirse una escena similar a la de la discoteca aunque<br \/>\nsin beso de por medio -. Cuando llegue el momento, veremos c\u00f3mo lo hacemos, \u00bfno te parece, Paulita?<br \/>\nPaula sonri\u00f3 y contest\u00f3:<br \/>\n&#8211; S\u00ed, creo que es lo mejor. Adem\u00e1s, es la hora de volver a clase. As\u00ed que v\u00e1monos.<\/p>\n<p>Ya en casa, volvi\u00f3 a abrir el cuaderno de Daniel y continu\u00f3 leyendo la carta que le hab\u00eda escrito en los \u00faltimos d\u00edas de su vida:<\/p>\n<p>Vaya noticia que me has dado hoy. Estoy escribiendo y apenas si puedo hacerlo pues no paro de llorar, por momentos de alegr\u00eda y por momentos de tristeza. \u00a1Voy a ser padre! \u00a1Vamos a ser padres! Y yo no estar\u00e9 aqu\u00ed para verlo. Siento una gran rabia al mismo tiempo que una enorme tristeza. Y pienso que no es justo para m\u00ed pero tampoco para el hijo que vamos a tener, que va a nacer sin poder conocer a su padre.<br \/>\nHoy he elegido el traje de boda. Al menos me ir\u00e9 a la tumba, habiendo logrado convertirme en tu esposo. Es un consuelo.<br \/>\nNo s\u00e9 qu\u00e9 decirte. Estoy tan contento por saber que ser\u00e9 padre que, aunque no podr\u00e9 ejercer de tal, me llena de orgullo. Te pido, por favor, que le hables de m\u00ed a nuestro hijo o hija. Dile que le quiero much\u00edsimo y que me hubiera gustado jugar con \u00e9l, los dos tirados en el suelo. Y que me hubiera encantado llevarle al conservatorio (no te olvides de apuntarle a clase de m\u00fasica) y que, cuando coloque sus dedos de ni\u00f1o sobre las teclas del piano que me ha acompa\u00f1ado durante tantos a\u00f1os, piense que est\u00e1 pos\u00e1ndolos sobre las teclas que antes su padre puls\u00f3 tantas veces. Y, cuando bajes a la playa del Sardinero, cu\u00e9ntale d\u00f3nde nos conocimos y c\u00f3mo. Y dile que me hubiera encantado pasear por la playa con \u00e9l y meterme en el agua y ense\u00f1arle a coger olas. Dile que, aunque ya s\u00e9 que no le ser\u00e1 f\u00e1cil entenderlo, estar\u00e9 a su lado en cada instante de su vida. Y que desde alg\u00fan lugar lejano me mantendr\u00e9 alerta para que nada le pase y sea feliz junto a ti.<br \/>\nA ti, querida, tengo que decirte algo que espero que no te moleste. En este tiempo en<br \/>\nque hemos convivido, no he sido todo lo sincero que quiz\u00e1 deber\u00eda haber sido y te he<br \/>\nocultado parte de la verdad. Pero ya no tengo tiempo para contarte mi vida. Adem\u00e1s, no creo que importe demasiado. Seguramente romper\u00eda la cuerda de la felicidad que nos une y no estoy dispuesto a marcharme para el otro mundo dejando un poso de dolor, por peque\u00f1o que sea, en tu alma. Carlos ya sabe lo que debe decirte. Cualquier d\u00eda te llamar\u00e1 y quedar\u00e9is y \u00e9l te revelar\u00e1 mi secreto. Espero que no me lo tengas en cuenta. Consider\u00e9 que no merec\u00eda la pena hacerte part\u00edcipe de ciertos aspectos de mi existencia porque estaba m\u00e1s pendiente de mis visitas al hospital que<br \/>\nde otra cosa. Y, luego, cuando comenc\u00e9 a ser consciente de que mi enfermedad no iba a curarse nunca, pens\u00e9 que aportarte alg\u00fan dato m\u00e1s sobre mi vida lo \u00fanico que<br \/>\npod\u00eda hacer era aumentar el dolor que ya albergaban nuestros corazones por la situaci\u00f3n que est\u00e1bamos viviendo.<br \/>\nEstoy seguro de que me perdonas porque sabes de sobra que no lo he hecho con mala intenci\u00f3n. Todo ha sido por no hacerte sufrir m\u00e1s.<br \/>\nEstoy nervioso; ma\u00f1ana nos vamos a Madrid y al d\u00eda siguiente nos casaremos. Cuando volvamos, te escribir\u00e9 unas \u00faltimas l\u00edneas de despedida. Aunque ya sabes lo que voy a decirte. Que te quiero con toda mi alma, con todo mi coraz\u00f3n, con todo mi ser\u2026<br \/>\nEn fin, espero que, cuando pasen los a\u00f1os, y ya me hayas olvidado un poco, vengas a esta casa de vacaciones, te acerques al ventanal y mires de vez en cuando hacia el lugar de la playa donde nos conocimos y sonr\u00edas mirando al horizonte. Porque yo estar\u00e9 all\u00ed observ\u00e1ndote.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTACI\u00d3N APEADERO \u201cNo puedo volver al pasado porque era una persona distinta.\u201d Lewis Carroll. \u201cLa vida debe ser comprendida hacia atr\u00e1s. Pero debe ser vivida hacia delante.\u201d Soren Kierkegaard. Autor: Jos\u00e9 Retortillo PAULA Las manos le temblaban hasta el punto de no ser capaz de leer ni una l\u00ednea de la carta que Daniel le &hellip; <a href=\"https:\/\/retortillo.ink\/?page_id=255\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESTACI\u00d3N APEADERO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/255"}],"collection":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=255"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/255\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}