{"id":345,"date":"2020-01-13T18:48:43","date_gmt":"2020-01-13T18:48:43","guid":{"rendered":"https:\/\/retortillo.ink\/?p=345"},"modified":"2020-01-13T18:48:43","modified_gmt":"2020-01-13T18:48:43","slug":"vivir-en-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?p=345","title":{"rendered":"VIVIR EN PAZ"},"content":{"rendered":"\n<p>\n<em><\/em><em><strong>VIVIR\nEN PAZ<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\tTendr\u00eda\nque dec\u00edrselo al alguien. No soportaba por m\u00e1s tiempo aquella\ndesaz\u00f3n que no le dejaba descansar por las noches. Apenas sal\u00eda ya\nde casa; no sab\u00eda qu\u00e9 inventar para no quedar por las tardes con su\nnovio Anselmo. \u201cNo, si al final te dejar\u00e1\u201d, le dec\u00eda su madre.\n\u201c\u00a1Mira qu\u00e9 eres rara!, hija m\u00eda. \u00bfA qu\u00e9 santo viene ahora que\nno quieras salir con \u00e9l, despu\u00e9s de llevar hablando dos a\u00f1os? Te\nquedar\u00e1s para vestir santos como tu t\u00eda Luc\u00eda, que en paz descanse\n(y hac\u00eda la se\u00f1al de la cruz) o te volver\u00e1s loca como la Tomasa\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t\u00bfQu\u00e9\nhe hecho yo, Dios m\u00edo, para merecer esto?&#8230; Pero qu\u00e9 tonta soy;\nmira que preocuparme&#8230; Si no tengo motivos&#8230; Son cosas m\u00edas,\nrarezas que le nacen a una cuando no se encuentra a gusto con la vida\nque lleva. Y yo no estoy contenta con que en este pueblo todos te\nmiren al pasar y murmuren si llevas esto o lo otro, si haces o dejas\nde hacer; que de todo tienen que hablar y a todo sacar punta. En una\npalabra: que no te dejan vivir en paz.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tTendr\u00e9\nque comer algo menos. S\u00ed, me pondr\u00e9 a r\u00e9gimen. La Luisa se puso el\na\u00f1o pasado y adelgaz\u00f3 diez kilos en dos meses. \u00a1Irreconocible\nestaba despu\u00e9s! Como que se ech\u00f3 novio y un d\u00eda de \u00e9stos se\ncasar\u00e1. Bueno, si le dejan, que aqu\u00ed hay que pedir permiso para\ntodo y m\u00e1s para casarse, porque como es pobre y feucho el bueno de \nAntonio&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLos\nsenos me est\u00e1n creciendo; aunque siguen siendo bonitos. Y se los\nlevantaba ligeramente con las manos, orgullosa de aquellos dos\nfrutos, causa de tantos desplantes como hab\u00eda tenido que dar a m\u00e1s\nde uno que hab\u00eda intentado apropiarse de ellos sin que les dieran\npermiso. Y es que no pod\u00edan familiarizarse con aquellas manazas de\nlos mozos del pueblo. Ni siquiera Anselmo hab\u00eda tenido el privilegio\nde sobarlos (porque acariciar es una sensaci\u00f3n que desconoce) a\npesar de las muchas veces que lo hab\u00eda intentado. Dentro del\nsujetador resaltaban m\u00e1s, se ergu\u00edan sin miedo, sabi\u00e9ndose\nprotegidos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tSe\nmir\u00f3 las caderas y se lament\u00f3 de que hubieran aumentado tanto. \u00a1Con\nel cuerpo que ella ten\u00eda no hac\u00eda muchos meses! Es que como\nmucho&#8230; Pero sigo siendo guapa: ni una arruga. A\u00fan hoy podr\u00eda ser\nelegida reina de las fiestas, como aquel a\u00f1o en que fue la\nadmiraci\u00f3n de todo el pueblo, la envidia de muchas de sus\ncong\u00e9neres, el deseo de los mozos, la causa de los celos de su,\nentonces, pretendiente Anselmo. Aunque si tuviera la oportunidad de\nser reina otra vez, no aceptar\u00eda, pues lo \u00fanico que le trajo fue\nllanto y rabietas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tAnda,\nque no hablaron mal de ella porque bailaba con todos&#8230; \u00bfY qu\u00e9 iba\na hacer si era la reina de todos? \u00bfDecir: contigo no bailo porque\neres feo; t\u00fa no me gustas porque eres casado y lo \u00fanico que quieres\nes pavonearte ante tus amigotes? \u00bfQue el se\u00f1or alcalde se propas\u00f3\ny se arrimaba mucho? \u00bfEn cu\u00e1ntas camas ha dormido en este maldito\npueblo y a cu\u00e1ntas mujeres (muy decentes, eso s\u00ed) no ha dejado\nembarazadas? O por lo menos, eso es lo que dec\u00eds \u00a1malas lenguas! \u00bfY\na cu\u00e1ntas mozas no ha despertado de su letargo vaginal en las eras\ndel pueblo?\t<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tSe\nvio toda ella majestuosa en el espejo interior del armario y comprob\u00f3\nque el vientre tambi\u00e9n le hab\u00eda crecido un poco. Me pondr\u00e9 una\nfaja y esta noche un vaso de leche y a la cama. Termin\u00f3 de vestirse;\nse retoc\u00f3 el pelo y cerr\u00f3 el armario. Se sent\u00f3 en la cama y\ntermin\u00f3 por tumbarse todo lo larga que era.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tCuando\nse despert\u00f3, constat\u00f3 que ya hab\u00eda anochecido. Le dol\u00eda\nterriblemente la cabeza. Se enjuag\u00f3 la boca, pues sent\u00eda que la\nlengua se le iba a partir de lo estropajosa que la ten\u00eda. Sali\u00f3 de\nla habitaci\u00f3n y se encontr\u00f3 con su madre que, al verla so\u00f1olienta,\nle recrimin\u00f3 el que se hubiera quedado dormida a esas horas. Y,\nefectivamente, no eran horas de levantarse de la siesta: eran ya las\nnueve de la noche.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tSali\u00f3\na la calle. Ni se acord\u00f3 de preguntar a su madre si Anselmo hab\u00eda\nvenido a buscarla. Se imagin\u00f3 que lo encontrar\u00eda en el bar y hacia\nall\u00ed se encamin\u00f3. Mas, apenas hab\u00eda recorrido unos metros, cuando\ndecidi\u00f3 que no le apetec\u00eda verlo. Claro, que en el pueblo, si no\nsal\u00eda con \u00e9l, pocas cosas le quedaban por hacer, y menos a esas\nhoras. Le entr\u00f3 una desesperaci\u00f3n inmensa y apret\u00f3 los dientes ( y\ncon fuerza) para no ponerse a gritar: \u00a1qu\u00e9 asco de pueblo!<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tCasi\nsin darse cuenta, se encontr\u00f3 frente al atrio de la iglesia. No\nten\u00eda con qu\u00e9 cubrirse la cabeza como mandaban los c\u00e1nones, pero\nno por eso (o quiz\u00e1 precisamente por esa raz\u00f3n) iba a quedarse\nfuera, si en ese instante lo que le apetec\u00eda era disfrutar de la paz\nque esperaba encontrar dentro del recinto sagrado.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLa\npenumbra envolv\u00eda las naves laterales de la iglesia; s\u00f3lo en la\ncentral se ve\u00eda algo m\u00e1s, gracias a los cirios y velas que estaban\nencendidos. Avanz\u00f3 unos metros y, al ruido producido por sus\npisadas, las all\u00ed presentes volvieron la cabeza. Una vez que la\nhubieron examinado, reanudaron sus bisbiseos. Se sent\u00f3 en un banco;\nse preguntaba qu\u00e9 era lo que la hab\u00eda impulsado a entrar, si no iba\na misa ni siquiera los domingos y fiestas de guardar&#8230; Quiz\u00e1s\nporque no le obligaba nada ni nadie: hab\u00eda sentido la necesidad de\nentrar y hab\u00eda entrado, sin preocuparse de si ten\u00eda que cumplir\nalg\u00fan precepto divino o humano. Aunque, echando una ojeada,\ncomprend\u00eda por qu\u00e9 desde muy peque\u00f1a hab\u00eda desde\u00f1ado todo lo que\noliera a cirio, como dec\u00eda Anselmo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tAll\u00ed\nestaba todo \u00ablo mejor\u00bb del pueblo: Do\u00f1a Elisa, la tendera.\nVend\u00eda patatas y dem\u00e1s, pero recog\u00eda y llevaba todo tipo de\nhabladur\u00edas y comentarios maliciosos que hubiera en el pueblo. Si te\nquer\u00edas enterar de lo que suced\u00eda en casa de \u00abJuan\u00bb o de\n\u00abPedro\u00bb, no ten\u00edas m\u00e1s que ir a la tienda. En seguida te\ninformaba y aumentaba lo que quisieras saber. Y si no te fijabas en\nel peso, te vend\u00eda un kilo de tomates sin tomates. Porque para eso\nse las pintaba sola. \u00bfA ver si no, c\u00f3mo hab\u00eda hecho para adquirir\nun nuevo piso, teniendo ya otros dos?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tDo\u00f1a\nElena, la mujer del boticario, ejemplo de caridad cristiana. No te\nvend\u00eda fiado ni un tubo de aspirinas. Y la Elvira, la joven pura y\ndulce, su hija, tambi\u00e9n cristiana ejemplar, que vest\u00eda a la Virgen\ny a los Santos cuando llegaban las fiestas, y despotricaba de todo\nbicho viviente porque en el baile se arrimaban. \u00a1Pobre! Ella no se\npod\u00eda arrimar ni a un palo de escoba. La \u00absinsal\u00bb la\nllamaban en el pueblo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p> <em><strong> Do\u00f1a Asun, la maestra. \u00a1Menudo carcamal! Disfrutaba de tres meses de vacaciones y nueve de no hacer nada; porque eso era lo que hac\u00eda con los pobres ni\u00f1os del pueblo: \u00a1nada! Sal\u00edan de la escuela tan borricos como hab\u00edan entrado, que ya es decir.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>  Hab\u00eda tambi\u00e9n cuatro viejecillas diseminadas por la iglesia que hac\u00edan m\u00e9ritos para la otra vida, ya que su fin estaba cerca, y ya dec\u00eda el poeta que hay que prepararse en esta vida para la otra que es morada&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\tY\ndon Fulgencio, el cura. Pocos estaban de acuerdo en el veredicto\nfinal. Para algunos era un buen cura; para otros, de cura ten\u00eda la\nsotana nada m\u00e1s. Para los m\u00e1s, ni fu ni fa; ni les beneficiaba ni\nles perjudicaba y, aunque no lo dec\u00edan, ah\u00ed estaba lo malo. Para\nella&#8230; pues siempre al lado del rico&#8230; y de los enfermos, pero\ncuando ten\u00eda que administrarles la extremaunci\u00f3n; ni m\u00e1s ni menos.\nO \u00a1nada menos! como dec\u00edan las beatas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tSe\nestaba bien all\u00ed sentada, pero no soportaba el olor a cirio y a\notras cosas, as\u00ed que decidi\u00f3 salir a la calle. <\/strong><\/em>\n<\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEl\nfr\u00edo era m\u00e1s intenso ahora. Al torcer la esquina, sinti\u00f3 el viento\nen el rostro como una ligera y suave caricia. Hab\u00eda poca luz en la\ncalle y eso la asustaba. Con paso r\u00e1pido se fue hacia la plaza\nmayor. A la altura del \u00fanico bar que hab\u00eda en el pueblo, se\nencontr\u00f3 con Anselmo. No sinti\u00f3 ning\u00fan atisbo ni sensaci\u00f3n de\nalegr\u00eda, antes bien lo contrario.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfD\u00f3nde vas si puede saberse?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nVengo de la iglesia y me voy a casa, le contest\u00f3 cortante.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQu\u00e9 has estado haciendo t\u00fa en la iglesia si nunca vas? &#8211; continu\u00f3\nAnselmo con sorna -.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNada, simplemente que ten\u00eda ganas de ir hoy. \u00bfO es que no puedo?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nS\u00ed, hija, s\u00ed. No te pongas as\u00ed conmigo. Lo que pasa es que me\nsorprende.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nAnda, \u00bfpor qu\u00e9 no me acompa\u00f1as a casa?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nAntes fui a buscarte y me dijo tu madre que hab\u00edas salido. \u00bfTe pasa\nalgo?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo, nada. Cosas de mujeres.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Ah! &#8211; contest\u00f3 Anselmo &#8211; y comenzaron a andar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tDurante\nun buen trecho anduvieron en silencio. El intent\u00f3 cogerla del brazo,\npero ella lo rechaz\u00f3. \u00bfQu\u00e9 me pasa? &#8211; pensaba ella -. \u00bfPor qu\u00e9\nme comporto as\u00ed con el bueno de Anselmo? Pero no pod\u00eda hacer otra\ncosa, le sal\u00eda del alma, del fondo de las entra\u00f1as.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLlegaban\na la casa. Ante la puerta se pararon a un tiempo. Durante unos\ninstantes estuvieron contempl\u00e1ndose, pero sin saber qu\u00e9 es lo que\nten\u00edan que hacer ni decir en aquellos momentos. Fueron breves\nsegundos, mas lo suficientemente esclarecedores como para que los dos\ncomprendieran que aquella era una de las \u00faltimas noches en que se\niban a decir adi\u00f3s frente a aquellas paredes de adobe, junto a las\nque, no mucho tiempo atr\u00e1s, se hab\u00edan besado y hablado con cari\u00f1o,\nafecto y, a veces, hasta con pasi\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tMientras\nella introduc\u00eda la llave en la cerradura, \u00e9l se alej\u00f3 unos pasos:\n\u00abma\u00f1ana te vengo a buscar a eso de las ocho\u00bb. Reanud\u00f3 el\ncamino sin que ella le respondiera.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\tHac\u00eda\nm\u00e1s de un mes que no ve\u00eda a Anselmo. El mismo tiempo que hac\u00eda que\nno sal\u00eda de casa. Su madre le preguntaba una y otra vez, por qu\u00e9 no\nsales, hija m\u00eda, pero ella le daba cualquier excusa: \u201cno tengo\nganas, para lo que hay que ver y o\u00edr\u2026\u00bb Lo cierto es que\napenas si sal\u00eda de su cuarto. Se pasaba las horas tumbada en la cama\no mirando a trav\u00e9s de la ventana c\u00f3mo jugaban los ni\u00f1os en la\ncalle. Estaba padeciendo lo indecible; adem\u00e1s lo sufr\u00eda sola. Nadie\nsab\u00eda el trance por el que estaba pasando. \u00bfPor qu\u00e9 sufro de esta\nmanera tan intensa, Dios m\u00edo? \u00bfPor qu\u00e9 siempre tiene que tocarme a\nm\u00ed?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tHab\u00eda\ndecidido adelgazar y para ello llevaba un r\u00e9gimen de comidas\nbastante estricto; sin embargo, los resultados no eran los deseados.\nNotaba que el vientre era m\u00e1s prominente cada vez. Tambi\u00e9n los\npechos hab\u00edan aumentado: los notaba duros e hinchados. Adem\u00e1s\nllevaba un par de semanas en que le dol\u00eda much\u00edsimo el est\u00f3mago.\nLo achacaba al cambio de comidas, pero por su mente rondaba la idea\nde que aquello no era normal. Se lamentaba de su mala estrella, sin\nembargo no hac\u00eda nada por salir de aquella situaci\u00f3n. Parec\u00eda como\nsi encontrara agradable estar encerrada en casa. Y eso no era lo\npeor; lo m\u00e1s grave era que comenzaba a tenerse l\u00e1stima.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tUna\nma\u00f1ana al bajar a desayunar, su madre le pregunt\u00f3, como todos los\nd\u00edas:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQu\u00e9 tal te encuentras?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nBien, le respondi\u00f3 de forma un poco seca y dura.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nEsta noche he sentido que te levantabas a vomitar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nS\u00ed, algo de la cena no debi\u00f3 sentarme muy bien. Pero ya estoy\nmejor.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tMientras\nle serv\u00eda el caf\u00e9 con leche, su madre continu\u00f3:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHija, yo creo que deber\u00edas dejar el r\u00e9gimen ya que no te reporta\nning\u00fan bien; al contrario, parece que tuvieras el vientre m\u00e1s\nhinchado que antes. O si no, deber\u00edas ir al m\u00e9dico. Ya sabes que\ndon Hip\u00f3lito tiene buen ojo cl\u00ednico, como dice \u00e9l; y en seguida te\nda alg\u00fan remedio que te alivie.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo te preocupes, madre. Que, llegado el momento, ya ir\u00e9 al m\u00e9dico.\nAhora me encuentro bien.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero \u00bfpor qu\u00e9 no sales, entonces? Anselmo me pregunta por ti\nsiempre que me ve. Le digo que no est\u00e1s buena, pero hace ya tanto\ntiempo que&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHace ya tanto tiempo que \u00bfqu\u00e9? &#8211; dijo ella visiblemente <\/strong><\/em>\n<\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>alterada,\nadivinando el reproche que le pod\u00edan hacer las gentes del lugar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPues que ya se oyen comentarios por el pueblo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Lo que me faltaba! Las lenguas viperinas han hecho ya su aparici\u00f3n.\n\u00bfY qu\u00e9 se comenta si puede saberse?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nBueno, ya sabes&#8230;. tonter\u00edas. Pero que a m\u00ed, o\u00edrlas, me producen\nmucho da\u00f1o.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo hagas caso, madre, dijo ella entristecida.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nEs que a todo el mundo le extra\u00f1a tu actitud. M\u00e1s si tienes en\ncuenta lo alegre que eras y lo que te gustaba salir a pasear, ir al\nbaile&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\nle respondi\u00f3. Sali\u00f3 de la cocina lentamente y con los ojos\nbrillantes por las l\u00e1grimas que estaban a punto de brotar. Ya en su\nhabitaci\u00f3n, se tumb\u00f3 en la cama y maldijo mil veces el haber\nnacido. En ese instante se odiaba con todas sus fuerzas. El llanto la\nfue calmando poco a poco. Sin saber muy bien por qu\u00e9, decidi\u00f3 que\nera un momento oportuno para arreglarse y salir a la calle. Casi\nestaba dispuesta, cuando tuvo que ir con urgencia al cuarto de ba\u00f1o.\nDe nuevo le hab\u00edan vuelto los v\u00f3mitos y el intenso dolor de\nest\u00f3mago. Era como si un pu\u00f1al le atravesara las entra\u00f1as. Despu\u00e9s\nde sentir el dolor, ven\u00edan los v\u00f3mitos: era un esfuerzo el que\nten\u00eda que hacer tan extraordinario, que pr\u00e1cticamente se quedaba\nsin respiraci\u00f3n. Cuando se sinti\u00f3 mejor, baj\u00f3 a la cocina y se\nprepar\u00f3 una manzanilla. Ya se encontraba bien, mas estaba tan\ncansada que tuvo que acostarse. Durante un par de horas disfrut\u00f3 de\nun sue\u00f1o reparador. Luego subi\u00f3 su madre a interesarse por su\nestado:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQu\u00e9 tal est\u00e1s?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nUn poco cansada, pero bien. Creo que hoy no voy a bajar a comer. Me\nquedar\u00e9 en la cama todo el d\u00eda; seguro que ma\u00f1ana ya estoy bien\ndel todo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nComo quieras. Si necesitas alguna cosa, av\u00edsame.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nS\u00f3lo quiero dormir.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLa\nmadre empezaba a preocuparse dado el estado de salud de su hija. No\nle gustaba el aspecto que ten\u00eda, por lo que decidi\u00f3 ir a casa del\nm\u00e9dico a cont\u00e1rselo. Este, despu\u00e9s de escucharla atentamente, le\ndijo que era probable que algo le hubiera sentado mal, que la\nmantuviera a dieta dos o tres d\u00edas y que, si segu\u00edan los dolores y\nlos v\u00f3mitos, le volviera a avisar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tDe\nvuelta a casa, se encontr\u00f3 con Anselmo y, como hac\u00eda siempre, le\npregunt\u00f3 por ella. La madre le cont\u00f3 la verdad, que no estaba\ndemasiado bien, que ello le preocupaba y que por eso ven\u00eda del\nm\u00e9dico. El deseaba ir a verla, mas la madre le disuadi\u00f3, no quiere\nver a nadie, no se lo tomes en cuenta, es que como no se encuentra\nbien, pues eso&#8230; Anselmo comprend\u00eda, sab\u00eda la forma de ser de su\nantigua novia y&#8230; \u201cBueno, d\u00e9le recuerdos y si necesita algo&#8230;\nque lo diga, yo sigo siendo el mismo\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tCuando\nlleg\u00f3 a casa, algo m\u00e1s tranquila por lo que le hab\u00eda dicho don\nHip\u00f3lito, subi\u00f3 a verla. Dorm\u00eda pl\u00e1cidamente y no la quiso\ndespertar. Le preparar\u00e9 un caldo para comer, se dijo, y continu\u00f3\ncon las faenas de la casa.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\nera consciente del tiempo que hab\u00eda transcurrido. Ten\u00eda la\nimpresi\u00f3n de haber dormido en exceso. No sab\u00eda si era la hora de la\ncomida, de la siesta o si ya hab\u00eda oscurecido. Se sent\u00eda mejor y\nhasta notaba el est\u00f3mago vac\u00edo: bajar\u00e9 a comer algo; mas, al\nlevantarse, constat\u00f3 con gran preocupaci\u00f3n que se encontraba muy\nd\u00e9bil. Claro, los v\u00f3mitos siempre le dejan a una para el arrastre.\nTomar\u00e9 algo ligero, as\u00ed recuperar\u00e9 fuerzas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEn\nla cocina encontr\u00f3 a su madre entretenida con los pucheros y\ncazuelas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? &#8211; le pregunt\u00f3 -.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nAlgo mejor, aunque muy cansada. Pero tengo un poco de hambre y es\nbuena se\u00f1al.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nTe estoy preparando un caldito que te sentar\u00e1 a las mil maravillas y\nte reanimar\u00e1.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLos\nprimeros sorbos fueron deliciosos. Sinti\u00f3 que recorr\u00edan todo su\ncuerpo y \u00e9ste respond\u00eda al est\u00edmulo con agradecimiento. Mas pronto\nel est\u00f3mago comenz\u00f3 a dar se\u00f1ales de vida. Aquel dolor punzante,\nlocalizado en la parte derecha, se le hac\u00eda insoportable; y a\ncontinuaci\u00f3n los v\u00f3mitos. La madre estaba desencajada viendo sufrir\na la hija. Esta cre\u00eda morir cada vez que por su boca manaba aquella\nsustancia viscosa de sabor tan amargo. Pas\u00f3 el trance y la madre le\nayud\u00f3 a subir a la habitaci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHija, voy a llamar al m\u00e9dico para que te vea. No podemos seguir m\u00e1s\ntiempo esperando a que mejores, pues cada vez est\u00e1s peor.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tElla\nno le respondi\u00f3; sab\u00eda que su madre ten\u00eda raz\u00f3n. Adem\u00e1s, cada\nvez se encontraba m\u00e1s asustada.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tPoco\ntiempo despu\u00e9s llegaba don Hip\u00f3lito. No de muy buen humor ya que,\nsi algo le molestaba, era que no le dejaran echar una cabezadita\ndespu\u00e9s de comer. No obstante, como buen profesional de la medicina\n(como se autoproclamaba) auscult\u00f3 a la enferma con el rigor que\nrequer\u00eda el caso. \u00abY dices que tienes los v\u00f3mitos desde hace\nm\u00e1s de quince d\u00edas&#8230;y que te sientes cansada (mientras, le posaba\nel fonendo sobre el pecho)&#8230; y que te duele a veces el est\u00f3mago (y\nle med\u00eda la presi\u00f3n arterial)&#8230; Bueno, bueno&#8230; Veamos el\nvientre&#8230; (y se lo palpaba con delicadeza)&#8230; y no has tenido fiebre\nen todos estos d\u00edas&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEscribi\u00f3\nalgo en una receta y se la entreg\u00f3 a la madre:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nQue se tome un comprimido cada ocho horas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero, \u00bfqu\u00e9 tengo? &#8211; pregunt\u00f3 ella cada vez m\u00e1s angustiada.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNada, mujer; no te preocupes. Guarda cama unos d\u00edas y pronto estar\u00e1s\npaseando del brazo del bueno de Anselmo, dijo sonriente don Hip\u00f3lito.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\ntengo m\u00e1s que hacer que pasear del brazo de Anselmo, se dijo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tFuera\nde la habitaci\u00f3n el m\u00e9dico le pregunt\u00f3 a la madre si ya no sal\u00eda\ncon su novio:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo quiere ni verlo; y no porque hayan discutido, porque se lo he\npreguntado y me ha contestado que no.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nTe digo esto porque, o mucho me equivoco, o tu hija est\u00e1 embarazada.\nLos v\u00f3mitos, el cansancio y el aumento del volumen del vientre son\ns\u00edntomas bastante claros.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero, \u00bfc\u00f3mo es posible? \u00bfEst\u00e1 seguro, don Hip\u00f3lito? &#8211; dijo\naterrada la madre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo, no lo estoy. Habr\u00e1 que hacerle alguna prueba para que el\ndiagn\u00f3stico sea definitivo. Por eso preguntaba si ya no sal\u00eda con\nAnselmo. Pens\u00e9 que, quiz\u00e1s, al enterarse, no haya querido saber\nnada del asunto y su hija, teniendo que hacer frente a la situaci\u00f3n,\nella sola, pues que&#8230; por eso est\u00e1 como est\u00e1.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Dios santo! \u00bfY qu\u00e9 podemos hacer?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nLo primero hablar con ella y despu\u00e9s llevarla a la ciudad a que la\nvea un especialista. Y, si est\u00e1 embarazada, hablar con el padre de\nla criatura&#8230;digo yo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tCuando\nse qued\u00f3 la madre sola, se sent\u00f3 lentamente en una silla y apoy\u00f3\nlos codos sobre la mesa de la cocina, mientras se cubr\u00eda el rostro\ncon las manos. No pensaba en su hija en ese instante, sino en la\ngente del pueblo. Si siempre hab\u00edan hablado mal de ella, ahora que,\nten\u00edan un motivo qu\u00e9 no iban a decir. Pero esta hija&#8230; \u00a1Qu\u00e9 poca\ncabeza, Dios m\u00edo!<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEstuvo\nllorando un buen rato sin saber qu\u00e9 hacer ni por d\u00f3nde comenzar.\nPor fin decidi\u00f3 subir a preguntarle si todo aquello era realidad.\nEntr\u00f3 sin llamar y la encontr\u00f3 sentada en la cama leyendo un libro.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nVeo que te est\u00e1s distrayendo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nS\u00ed, me aburr\u00eda y me puse a leer, dijo con buen humor.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\nsab\u00eda c\u00f3mo empezar la conversaci\u00f3n, tem\u00eda una respuesta airada;\n\u00abcon el car\u00e1cter que tiene me prepara una escena de las suyas\u00bb.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHija, tengo que preguntarte algo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPues pregunta, madre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo te molestes por lo que voy a decirte. Soy tu madre  y creo que\ntengo derecho a saber&#8230; (Ella le sonri\u00f3 y anim\u00f3 a que siguiera).\nPues que&#8230; ha dicho el m\u00e9dico que&#8230; pero no es seguro, o sea\nque&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero, bueno, \u00bfquieres acabar de una vez? Me est\u00e1s poniendo\nnerviosa.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfVes? Ya est\u00e1s enfadada. Si es que a ti no se te puede decir nada.\n\u00a1Qu\u00e9 car\u00e1cter, hija, qu\u00e9 car\u00e1cter!<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero c\u00f3mo que no se me puede decir nada, si lo \u00fanico que quiero es\nque digas de una vez lo que sea y no me tengas sobre ascuas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1No me chilles que soy tu madre! <\/strong><\/em>\n<\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tHubo\nun breve silencio. Ella, mientras, trataba de imaginar lo que su\nmadre quer\u00eda decirle. Sospechaba que no era muy agradable. Tanto\nrodeo, tanta tensi\u00f3n en la mirada, tanto nerviosismo&#8230; Hizo un\nesfuerzo y con voz calmada le pidi\u00f3 por favor que le dijera\nclaramente lo que fuera, por muy desagradable que le pareciera. Y la\nmadre le lanz\u00f3 de sopet\u00f3n:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfEst\u00e1s embarazada?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\tNo,\nno era eso lo que ella esperaba. Pero le pareci\u00f3 tan  descabellado,\nque se puso a re\u00edr con ganas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQue si estoy embarazada? Pues como no sea por obra y gracia del\nEsp\u00edritu y Santo, creo que no&#8230; Pero \u00bfqui\u00e9n te ha insinuado\nsemejante disparate?\u2026 Ah, don Hip\u00f3lito&#8230; \u00a1Y qu\u00e9 co\u00f1os sabe ese\nviejo carcamal!&#8230; Que si estoy embarazada&#8230; Lo que te faltaba,\namiga. Seguro que ya lo sabe medio pueblo y pronto se enterar\u00e1 el\nresto. \u00a1La que me ha ca\u00eddo encima!&#8230; Bueno, madre, d\u00e9jame que voy\na seguir leyendo. No tengo ganas de hablar de bobadas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero yo necesito saber la verdad, \u00bfno lo comprendes? Soy tu madre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Mi madre, mi madre! Estoy harta de o\u00edrte decir que eres mi madre.\nPues, si lo eres de verdad, demu\u00e9stralo. Cree lo que te dice tu hija\ny deja de preocuparte de la gente, que ya se preocupan ellos bastante\nde nosotros, sobre todo de m\u00ed. Sal a la calle y grita que tu hija es\nun ser humano que tiene derecho a vivir su vida y que si est\u00e1\nembarazada es cosa m\u00eda; adem\u00e1s, no creo que haya cometido ning\u00fan\ncrimen, suponiendo que fuera as\u00ed. Y ahora vete, por favor.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero, entonces&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tFue\ntal la rabia, el odio y el dolor entremezclados con que mir\u00f3 a su\nmadre, que \u00e9sta sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n entre compungida y\navergonzada.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tAl\nquedarse sola, no sab\u00eda qu\u00e9 pensar. Estaba  confusa, desorientada.\nNo entend\u00eda nada de lo que pasaba: no comprend\u00eda por qu\u00e9 la\nenfermedad se hab\u00eda instalado en su cuerpo, pero tampoco lograba\ndescifrar el misterio que encerraba. Estaba segura de no estar\nembarazada; pero, \u00bfqu\u00e9 le suced\u00eda? Y no es un sue\u00f1o ni una\npesadilla. Todo es tr\u00e1gicamente real y cierto. Algo extra\u00f1o me ha\nnacido en las entra\u00f1as y me est\u00e1 destruyendo. Esto se acaba, el fin\nse acerca. \u00a1Pero yo no quiero morirme!&#8230; Lo que debo hacer es ir a\nla ciudad a que me vea un especialista. Quiz\u00e1s, hasta puede que me\nquede all\u00ed para siempre. Por no aguantar los cotilleos de estas\ngentes, cualquier cosa.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEn\nestas estaba, cuando oy\u00f3 que su madre hablaba con alguien.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHija, he tratado de disuadirle, pero&#8230;.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nD\u00e9janos solo, dijo autoritaria.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHola, \u00bfqu\u00e9 tal est\u00e1s?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfYa te habr\u00e1s enterado?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nHombre, todo el mundo sabe que est\u00e1s enferma.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nYa&#8230; y vienes a verme.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nClaro, hace tanto tiempo que no nos vemos. Adem\u00e1s, t\u00fa sabes que yo\nte sigo queriendo. Por eso me duele tanto que no desees verme. Todo\nel mundo dice que hemos roto, pero entre nosotros no ha habido una\nmala palabra, ning\u00fan desplante. Para m\u00ed sigues siendo la misma.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfIncluso en el caso de que estuviera embarazada?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tPobre\nAnselmo. No sab\u00eda muy bien si lo que hab\u00eda escuchado hab\u00eda sido\npronunciado por ella o si era producto de su imaginaci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQuieres repetir lo que has dicho?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nO sea, que no sab\u00edas nada.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nY, si no me lo aclaras, sigo sin saber.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPues que, seg\u00fan don Hip\u00f3lito, estoy embarazada.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tEl\njoven estaba tan confundido que no sab\u00eda qu\u00e9 responder. Hab\u00eda\nvenido a interesarse por el estado de salud de su novia y resultaba\nque iba a salir de all\u00ed convertido en padre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfY soy yo el padre? &#8211; pregunt\u00f3 con total ingenuidad.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Imb\u00e9cil! \u00bfT\u00fa te crees que lo que nosotros hemos hecho es\nsuficiente para alcanzar semejante estado? \u00bfEs que a tus a\u00f1os no\nsabes todav\u00eda c\u00f3mo se hace un hijo?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nYa&#8230; Tienes raz\u00f3n. \u00bfY qui\u00e9n es, entonces?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\nle contest\u00f3. \u00bfMerec\u00eda la pena explicarle al bueno de Anselmo lo\nque pasaba? \u00bfPero sab\u00eda ella lo que suced\u00eda realmente?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tAnselmo\nse hab\u00eda sentado. Su aspecto denotaba sorpresa y desaliento. Por su\nrostro se deslizaban peque\u00f1as gotas de sudor que iban a romper\ncontra el cuello de la camisa. No se atrev\u00eda ni a mirarla. Su mente\ntrabajaba con denuedo: \u201cest\u00e1 embarazada, ya no podr\u00e9 casarme con\nella, me ha enga\u00f1ado como a un tonto, pero dice que es mentira, me\nha estado enga\u00f1ando con otro, a m\u00ed no me dejaba ni rozarla y al\notro&#8230; Pero yo me caso, vaya si me caso, aunque el hijo no sea\nm\u00edo&#8230; Yo la sigo queriendo\u2026\u00bb<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Anselmo!<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfS\u00ed?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nEscucha atentamente.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tY\ncomenz\u00f3 a explicarle desde el principio: los dolores de est\u00f3mago,\nlos v\u00f3mitos, la hinchaz\u00f3n del vientre, el diagn\u00f3stico de don\nHip\u00f3lito&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nMe crees, \u00bfverdad?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nSu rostro denotaba que la cre\u00eda y que se le hab\u00eda quitado un gran\npeso de encima.\t<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1C\u00f3mo no te voy a creer! Este don Hip\u00f3lito es un burro&#8230; Y re\u00eda\nmientras por sus mejillas corr\u00edan entremezcladas gotas de sudor y\nl\u00e1grimas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo llores, tonto, que no es para tanto, le dijo ella cari\u00f1osa.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nSi no lloro. Es que me tengo que desahogar, despu\u00e9s del susto de\nmuerte que me has dado&#8230; As\u00ed que don Hip\u00f3lito dice que est\u00e1s\nembarazada. \u00a1Jo, qu\u00e9 burro es el t\u00edo! &#8211; y se re\u00eda con una cara de\nsatisfacci\u00f3n que hasta la contagi\u00f3 a ella. Cuando se hubo\ntranquilizado del todo le pregunt\u00f3:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfY qu\u00e9 vas hacer ahora?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNo lo s\u00e9. Supongo que tendr\u00e9 que ir a la ciudad a que me vea un\nm\u00e9dico. Son tantos los d\u00edas que llevo as\u00ed, que ya tengo miedo de\nque sea algo grave.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nYo te puedo acompa\u00f1ar si quieres, dijo sol\u00edcito. Ya sabes que me\ndesenvuelvo muy bien en esos ambientes y a lo mejor&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\npudo terminar la frase porque ve\u00eda a su amada retorci\u00e9ndose de\ndolor sobre la cama.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nAnselmo, llama a mi madre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfQu\u00e9 te pasa?\t<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nEl dolor otra vez. Voy a vomitar.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tBaj\u00f3\ncorriendo y avis\u00f3 a la madre. Cuando subieron a la habitaci\u00f3n, la\nencontraron en el suelo, hecha un ovillo, girando sobre s\u00ed misma y\ngritando angustiosamente. <\/strong><\/em>\n<\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Dios m\u00edo!, tiene el diablo en el cuerpo, dijo la madre. Hay que\navisar al m\u00e9dico.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tAnselmo\nsali\u00f3 corriendo en su busca. Poco despu\u00e9s el m\u00e9dico se encontraba\njunto a la enferma. Su estado segu\u00eda siendo el mismo. Los gritos\neran, si cabe, mayores. Sobrecog\u00edan a los all\u00ed presentes. La madre\nintentaba calmarla, mas era in\u00fatil, el dolor era cada vez m\u00e1s\nintenso.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tDe\npronto la enferma dej\u00f3 de quejarse. Se puso de rodillas y empez\u00f3 a\nvomitar. Parec\u00eda que en una de las arcadas pod\u00eda quedarse. Las\nvenas del cuello se le inflamaban a punto de estallar; el rostro se\nle congestionaba por el tremendo esfuerzo y una mucosidad verdosa\nsal\u00eda por boca y nariz. Era una situaci\u00f3n que se les escapaba de\nlas manos, incluso al m\u00e9dico. Este echaba mano de su sapiencia y no\nencontraba remedio para aquello. Con sujetarle la frente a la\nenferma, consideraba que cumpl\u00eda como \u00abprofesional de la\nmedicina\u00bb. Nunca se le hab\u00eda dado un caso igual. Y sufr\u00eda por\nla chica, as\u00ed como por la madre y el novio. Pero a\u00fan no hab\u00eda\npresenciado nada, comparado con lo que se avecinaba.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tNo\npod\u00eda creer lo que ve\u00eda: por la boca de la joven asomaba un cuerpo\nextra\u00f1o. Esta hac\u00eda esfuerzos casi inhumanos para expulsarlo fuera,\npero le resultaba imposible. Los tres gritaban como enloquecidos: los\nquejidos de la enferma unidos a las blasfemias de Anselmo, las\njaculatorias de la madre y los aspavientos del doctor formaban una\nescena desconcertante y ca\u00f3tica.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tDon\nHip\u00f3lito tuvo por fin arrestos, como \u00abprofesional de la\nmedicina\u00bb, y, como si de un parto se tratara, porque, seg\u00fan \u00e9l,\neso era lo que tendr\u00eda que haber sido, agarr\u00f3 aquel cuerpo extra\u00f1o\ny se lo arranc\u00f3 a la enferma, para arrojarlo despu\u00e9s contra el\nsuelo de la habitaci\u00f3n. La joven cay\u00f3 sin sentido o muerta sobre la\ntarima de la habitaci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tSe\nhab\u00eda hecho el silencio. En vez de atender a la paciente, el m\u00e9dico,\nlo mismo que la madre y el novio, examinaban embelesados aquel cuerpo\ncon ojos que tambi\u00e9n los miraba con inusitada curiosidad. Anselmo\nfue el primero en hablar:<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Es una rana! &#8211; exclam\u00f3 incr\u00e9dulo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tLos\ntres se miraban sorprendidos. El mismo se agach\u00f3 y recogi\u00f3 con\ncari\u00f1o entre sus manos al animal, que ahora parec\u00eda asustado.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Dios m\u00edo! &#8211; dijo la madre al mismo tiempo que romp\u00eda a llorar\ndesconsoladamente.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Es incre\u00edble! &#8211; sentenci\u00f3 don Hip\u00f3lito divertido. En m\u00e1s de\ntreinta a\u00f1os que llevo \u00abcomo profesional de la medicina\u00bb,\nesto es lo m\u00e1s extraordinario que he presenciado jam\u00e1s. Mis colegas\nno se lo van a creer.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t-Es\nmuy bonita; la tendremos que poner un nombre &#8211; dec\u00eda Anselmo riendo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\tPoco\na poco la enferma iba recuper\u00e1ndose del esfuerzo realizado. Don\nHip\u00f3lito la ayud\u00f3 a levantarse y a introducirse en la cama.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00bfC\u00f3mo te encuentras, hija? &#8211; le pregunt\u00f3 su madre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nBien, ya no me duele el est\u00f3mago, contest\u00f3 con dificultad.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNi te doler\u00e1 en mucho tiempo, sentenci\u00f3 el doctor. Ahora s\u00ed que\ncon unos d\u00edas de descanso te repondr\u00e1s y volver\u00e1s a ser la misma\nde siempre.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nPero, \u00bfqu\u00e9 me ha pasado?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\nNada, que has sufrido un peque\u00f1o mareo. Por cierto, no te he contado\nnunca la historia de aquella ni\u00f1a que fue un d\u00eda a pasear al campo\ny, como ten\u00eda sed, se acerc\u00f3 a un arroyuelo a beber y que, sin\ndarse cuenta, se trag\u00f3 un renacuajo que bajaba feliz por las aguas y\nque, al cabo de alg\u00fan tiempo, aquella ni\u00f1a cri\u00f3 en su preciosa\nbarriguita una maravillosa rana que&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<em><strong>\t&#8211;\n\u00a1Qu\u00e9 cosas tiene usted, don Hip\u00f3lito!<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIVIR EN PAZ Tendr\u00eda que dec\u00edrselo al alguien. No soportaba por m\u00e1s tiempo aquella desaz\u00f3n que no le dejaba descansar por las noches. Apenas sal\u00eda ya de casa; no sab\u00eda qu\u00e9 inventar para no quedar por las tardes con su novio Anselmo. \u201cNo, si al final te dejar\u00e1\u201d, le dec\u00eda su madre. \u201c\u00a1Mira qu\u00e9 eres &hellip; <a href=\"https:\/\/retortillo.ink\/?p=345\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIVIR EN PAZ\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345"}],"collection":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=345"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":346,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345\/revisions\/346"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/retortillo.ink\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}