{"id":70,"date":"2014-11-09T12:59:17","date_gmt":"2014-11-09T11:59:17","guid":{"rendered":"http:\/\/retortillo.ink\/?p=70"},"modified":"2014-11-09T12:59:17","modified_gmt":"2014-11-09T11:59:17","slug":"el-nino-que-nunca-habia-visto-el-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/retortillo.ink\/?p=70","title":{"rendered":"EL NI\u00d1O QUE NUNCA HAB\u00cdA VISTO EL MAR"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<br \/>\nEL NI\u00d1O QUE NUNCA HAB \u00cdA VISTO EL MAR<\/p>\n<p>Estamos en pleno siglo XX, a comienzos de los a\u00f1os sesenta. El ni\u00f1o vive en una zona donde el \u00fanico mar que se adivina es el \u201cmar de trigo\u201d que se mece con la caricia del viento. Es m\u00e1s, apenas si ha o\u00eddo hablar de \u00e9l salvo cuando ve el mapa que el maestro de la escuela de su pueblo coloca sobre un tr\u00edpode y ayudado de una regla (que tambi\u00e9n le sirve para golpear a los alumnos si lo considera oportuno) va se\u00f1alando y explicando los oc\u00e9anos y los mares que rodean nuestra patria. Palabras como Atl\u00e1ntico o Cant\u00e1brico no tienen mayor significaci\u00f3n para \u00e9l que trigo, arado o trilla. Para este ni\u00f1o no tiene sentido que diga el maestro que hay tres veces m\u00e1s de agua que de tierra, cuando \u00e9l no ve m\u00e1s que tierra y tierra. La que sus paisanos trabajan arando y sembrando cuando llega el oto\u00f1o y recogiendo la mies cuando quema el sol del verano. Para \u00e9l, el mar se reduce a un color azulado que contempla en el mapa de hule de la escuela y que lo distingue y lo diferencia del color marr\u00f3n que define las monta\u00f1as. El r\u00edo de su pueblo ya le parece inmenso, as\u00ed que cuando oye hablar al maestro de la inmensidad del mar, ni se inmuta porque, para inmensas, las tierras de Germ\u00e1n, el rico del pueblo, que no se alcanza a ver d\u00f3nde acaban, y que las tiene que recorrer montado a caballo.<br \/>\nPero un d\u00eda sus padres deciden que tiene que estudiar, es la \u00fanica forma de salir del ambiente de pobreza que reina en el pueblo, y le mandan lejos de su tierra y de su gente. Tan lejos le mandan, que tarda casi un d\u00eda entero en llegar. Primero debe realizar parte del viaje en tren. Casi doce horas hasta la ciudad m\u00e1s cercana al colegio donde comenzar\u00e1 a estudiar el bachillerato. Pero el viaje no ha finalizado, a\u00fan queda casi lo peor, y es montar en un autob\u00fas que recorrer\u00e1 unos treinta y tantos kil\u00f3metros que hay hasta el destino final, transitando carreteras en tan mal estado y con tanta curva que raro es el ni\u00f1o que no vomita antes de llegar.<br \/>\nMuchos de estos ni\u00f1os que han realizado el viaje no han visto nunca el mar. El autocar se desliza por una carretera sinuosa y estrecha, situada a una altura considerable. Y en un momento determinado, el ni\u00f1o que va pensando m\u00e1s en lo que ha dejado atr\u00e1s que en lo que puede descubrir, va mirando por la ventana desde el asiento del pasillo. Debido a su escasa estatura, apenas si ha cumplido los once a\u00f1os, y recostado como va en el asiento, solo acierta a contemplar a trav\u00e9s del cristal de la ventana, una franja o superficie totalmente plana de color gris oscuro, (o eso le parece a \u00e9l) que le recuerda la carretera que va de su pueblo a la capital, aunque mucho m\u00e1s ancha, extremadamente ancha; \u00a1tanto!, que la admiraci\u00f3n que le produce dicha visi\u00f3n, le hace casi gritar: \u201c\u00a1qu\u00e9 carretera tan grande!\u201d.<br \/>\nEn el asiento situado delante de \u00e9l, se encuentra el curita que les acompa\u00f1ar\u00e1 hasta el colegio. Ha o\u00eddo la expresi\u00f3n de sorpresa del ni\u00f1o y con sonrisa beat\u00edfica (no podr\u00eda ser de otra forma, trat\u00e1ndose de un cura) le pregunta: \u201c\u00bfhijo, t\u00fa nunca has visto el mar, verdad?\u201d<br \/>\nEste se da cuenta entonces de que ha metido la pata y de que aquella carretera no es tal. Es el momento en que es consciente por fin de que ante sus ojos se extiende el mar CON TODA SU INMENSIDAD, como dec\u00eda el maestro de la escuela de su pueblo. Sinti\u00f3 cierta verg\u00fcenza porque en casa le hab\u00edan ense\u00f1ado que la ignorancia deb\u00eda ocultarse y \u00e9l se hab\u00eda descubierto de forma clara. Pero gracias a \u00e9l, m\u00e1s de uno de los otros ni\u00f1os, que seguramente estaban contemplando la misma superficie y pensaban cosas similares o vaya usted a saber, hicieron el mismo descubrimiento que \u00e9l, ya que se levantaron con tanta rapidez de sus asientos y se pusieron a contemplar lo que la ingenuidad del compa\u00f1ero hab\u00eda convertido en carretera, con tanta emoci\u00f3n como les posibilitaba la consciencia de que estaban ante un espect\u00e1culo tan maravilloso.<br \/>\nEl ni\u00f1o ya no quit\u00f3 los ojos de lo que m\u00e1s tarde (meses o hasta a\u00f1os) supo que era la r\u00eda de Pontevedra. A partir de aquel d\u00eda aprendi\u00f3 a contemplar el mar y a disfrutar de su visi\u00f3n como antes hab\u00eda disfrutado viendo c\u00f3mo el viento mec\u00eda los trigos de los campos de su pueblo.<br \/>\nHoy, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, no podr\u00eda vivir durante mucho tiempo sin la emoci\u00f3n que el sonido y la inmensidad del mar trae cada d\u00eda a su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/192.168.0.31\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/2014-09-08-20.44.12-1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-71\" src=\"http:\/\/192.168.0.31\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/2014-09-08-20.44.12-1-300x225.jpg\" alt=\"2014-09-08 20.44.12-1\" width=\"739\" height=\"554\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; EL NI\u00d1O QUE NUNCA HAB \u00cdA VISTO EL MAR Estamos en pleno siglo XX, a comienzos de los a\u00f1os sesenta. 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